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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

Sobre este blog de Sociedad

No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 15
    Diciembre
    2014

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    QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA...

     

    VEINTE AÑOS NO ES NADA…
    Noto el paso de los años en que estoy viejo y achacoso. Por lo demás; bien.
    En los primeros 80 y con poco más de 30 años, pensaba que a mi jubilación a los 65 iba a estar la sociedad tan bien que estaríamos mejor en una residencia que en nuestra propia casa. Por entonces no contaba con el neoliberalismo. Luego, vinieron las huelgas generales. Luego, Nicolás Redondo, mandó a tomar por culo a Felipe González.
    Con mil duros en el bolsillo, eras el rey del mambo; hoy con 100 €, no vas a ningún sitio. Mil duros era el 10 % de mi sueldo; hoy, 100 € también lo es.
    En los primeros 80, pensaba que: “…cualquiera tiempo pasado…”, fue peor; me lo tengo que replantear.
    A mediados de los 60, había en Guadalupe de Maciascoque (Murcia) una fábrica de zapatillas de deporte (playeras les llamaban). La empresa quebró y todos los trabajadores se quedaron en la calle; recibieron sus correspondientes indemnizaciones (45 días por año trabajado) y cobraban el paro. Como entonces había mucho trabajo, la mayoría estaban cobrando el paro y trabajando; no quitaban el trabajo a nadie. Hoy, te hacen un ERE, te vas a la calle sin nada y te quedas a pan pedir; si por un casual haces una chapuza, te pueden crujir de lo lindo. ¡Hablamos de los 60!
    Con la democracia, llegó el IRPF (antes no lo había).
    Con el sacrificio de toda mi familia incluyendo el mío propio y con becas, pude estudiar formación profesional 7 años (entre 1963 y 1972). Hoy los jóvenes, lo tienen muy crudo. En el caso supuesto de que puedan estudiar, al terminar, estarán en el paro. Es cierto que no llegué a trabajar en lo que había estudiado, pero en 1977, entré como funcionario (sueldo corto pero de la olla grande, que se decía).
    En los primeros 80, la gente miraba al futuro con ilusión, había alegría en las calles. Hoy, nuestro futuro, es siniestro; ni los funcionarios lo tienen seguro.
    Lo peor de todo, es que hemos sido nosotros los que hemos dado lugar a esta situación. Es cierto que nos han engañado, pero debimos estar más alerta. Ahí es donde los sindicatos han dejado de hacer su función pedagógica; pusieron al frente de ellos a unos advenedizos vendidos al capital. Los plutócratas se inventaron un engañabobos denominado: estado del bienestar.
    Solidaridad y empatía, son palabras moribundas.
    Nos urge recobrar el sentimiento de clase para volver a etapas anteriores. Nos urge quebrar este sistema corrupto.

     

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