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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 09
    Enero
    2012

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    PLEBISCITO Y PROLE.

    No cabe la menor duda de que nuestras instituciones tienen como punto de partida las del imperio romano. Su derecho y su sistema político.
    “El Senado y el Pueblo Romano”. SPQR. Esto es lo que se portaba en los estandartes.
    Y es que una cosa era el Senado compuesto por patricios de las más influyentes familias y otra el Pueblo Romano, la plebe.
    Para contrarrestar el poder de los Cónsules, se estableció el Tribuno de la Plebe. Las consultas que realizaba el Tribuno a la Plebe, en principio solo obligaron a esta y después a todos. De estas consultas deriva: plebiscito.
    prole.(Del lat. proles).1. f. Linaje, hijos o descendencia de alguien.2. f. coloq. Conjunto numeroso de personas que tienen algún tipo de relación entre sí. DRAE.
    En tiempos del imperio, se designaba prole como aquellos carentes de derechos y que solían engrosar los ejércitos.
    “Por proletarios se comprende a la clase de trabajadores asalariados  modernos, que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir”. Definición de Marx y Engels en el Manifiesto comunista.
    Cuando decimos que alguien acude a algún lugar con su prole, por lo general, se siente ofendido. No nos gusta que nos llamen prole porque no lo entendemos en el sentido que lo define el DRAE.
    Estas cosas, no son inocentes en sí mismas.
    Plebiscito y prole.
    El Senado de Roma estuvo controlado por las oligarquías. Julio César es asesinado por una de ellas. Al mismo tiempo que Julio César, muere la República.
    Y es que cuando creímos heredar de la antigua Roma lo bueno, hemos heredado las perversiones.
    No sé si por maldad o ignorancia se le llama en muchas ocasiones a las elecciones plebiscito. Es degradar al pueblo soberano a plebe. ¿O es que somos considerados plebe? Plebeyo no goza precisamente de buen predicamento.
    Una cosa es la consideración formal y otra muy distinta lo que el común entiende como tal. No es cuestión de semántica sino de apreciación.
    Para deslegitimar el principio, se deslegitima el concepto.
    No nos gusta que nos llamen prole ni obreros. Es que esto trae connotaciones marxistas y no queremos que nos llamen marxistas.
    ¡Pobres ignorantes!
    Una cosa es un ignorante y otra un tonto. Ignorante es el que no está instruido y tonto es el que no da más de sí. En palabras de Julio Caro Baroja: “La ignorancia se combate leyendo (y los nacionalismos viajando)”. El tonto, si además tiene mala leche, no tiene remedio.
    Al principio de este sucedáneo de democracia que tenemos, en las sedes locales de los partidos supuestamente de izquierdas y en las de los sindicatos, se impartían charlas sobre los principio básicos de la doctrina social; había discusión. Eso, ya no se estila. Y no se estila porque las cúpulas de los partidos supuestamente de izquierdas y las de los sindicatos se han tornado en oligarquías. Los ideólogos se han sustituido por expertos en mercadotecnia.
    ¿Qué necesidad había en convocar el XXXVIII Congreso del PsoE para primeros de febrero? Ahora la cosa se dirime entre elegir al uno o a la otra. ¿Para cuándo el debate de ideas? Es que no va a haber debate de ideas, un ligero lavado de cara en todo caso.
    Carlos Marx establecía dos clases sociales: Explotador y explotado. La sociedad dual.
    Si analizamos mínimamente la situación actual, veremos que estamos inmersos en una sociedad dual: oligarquías al servicio de las plutocracias por un lado y el pueblo otrora soberano por el otro. Se brinda la posibilidad de elegir entre el malo y el peor; el resto, está postergado. En otros casos, se pone al frente de los gobiernos a personas no elegidas en las urnas. Fraude electoral.
    En lugar de elecciones, ¡se convocan plebiscitos! Al final pudiera darse el caso que los que definen a las elecciones como plebiscitos, sin quererlo, estén llamando a las cosas por su nombre. Somos considerados plebe y no queremos ser denominados prole.
    Cuando Julio Anguita daba un mitin, impartía doctrina. Era didáctico. Luego: “Programa, programa y programa”.
    ¿Qué se dice en un mitin de los actuales? Descalificación, descalificación y descalificación. ¿Dónde está la doctrina?, ¿dónde están las ideas?
    ¿Qué se puede esperar de los gobernantes que tienen como asesores a banqueros?
    Es urgente recobrar la discusión de ideas. Es urgente retornar al origen.
    Lo primero que tendremos que hacer es aclarar los conceptos y las definiciones.
    Al mismo tiempo, recobrar la dignidad.
    digno, na.(Del lat. dignus). 1. adj. Merecedor de algo. 2. adj. Correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo. 3. adj. Que tiene dignidad o se comporta con ella. 4. adj. Dicho de una cosa: Que puede aceptarse o usarse sin desdoro. Salario digno. Vivienda digna. 5. adj. De calidad aceptable. Una novela muy digna. DRAE.
    No nos damos cuenta de que somos marionetas en manos de los plutócratas representados por las oligarquías gobernantes. Hay que recobrar la cordura.
    La cordura reside en los aportes de los grandes filósofos del siglo XVIII, el de las luces o la Ilustración. Partimos de la separación de poderes para luego establecer el contrato social.
    Hoy, hasta el propio Adams Smith estaría horrorizado. Lo más probable es que a la vista de lo que acontece George Stigler y Milton Friedman estarían diciendo: No es eso, no es eso. ¿Qué economistas guían nuestros destinos?
    Pierre Bourdieu, fue el sociólogo francés más influyente en la Europa de los 60 y de él nacieron muchas de las propuestas que hoy se reclaman por organizaciones que quieren poner freno a este despropósito. Immanuel Wallerstein ha sido uno de los sociólogos más influyentes en América a partir del último tercio del siglo XX. Casi desconocido en Europa. ¿Qué sociólogos son considerados ahora?
    Hay una cosa que urge por encima de todas ellas:
    Recobrar el concepto de clase. Clase obrera, clase trabajadora. Proletarios.
    Una vez recobrado el concepto, pertenecer a esa clase frente a aquellos que nos humillan.
    Es la sociedad dual. Es el concepto marxista de clase.
    “La única lucha que se pierde es la que no se abandona”.
     

     

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