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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 12
    Agosto
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    MERCADO LABORAL.

    MERCADO LABORAL.
    (Odio esta designación).
    Con lo de mercado laboral, se convierte a las personas en mercancía. MERCADO. Es cierto, este mercado está establecido por empresas que cotizan en bolsa. Al capital monetario, se le suma el “capital humano”.
    Nuestros gobernantes para sus tropelías, ponen como aval a la clase trabajadora de un país. Somos nosotros los que tenemos que soportar la enorme deuda pública ocasionada al convertir la privada en pública. Somos susceptibles de mercadeo.
    Hoy, la FUNDEU, nos dice que es cuadriga y no cuádriga. Viene esto a colación porque a la Troika hay que sumarle un cuarto elemento: Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). A partir de ahora, en lugar de Troika, tendremos: Cuadriga.
    Pero nuestros quebrantos no van a quedar reducidos a la Cuadriga, tendremos que tener en cuenta el “Tratado de libre comercio entre Europa y los USA”. Todo un cúmulo de despropósitos. Recordemos que la “socialdemocracia” europea (España incluida), ha dado su visto bueno al tratado. Un tratado que a todas luces es opaco.
    En este “mercado”, ni tan siquiera se da la ley de la oferta y la demanda; en estos casos sí que hay intervención estatal, se hacen leyes que favorezcan a la patronal. Porque la intervención estatal cumple dos objetivos: por un lado no hay intervención en el movimiento de capitales y por el otro, interviene para que el primero sea posible.
    ¿Soy antisistema?, SÍ. Estoy totalmente en contra de este sistema esclavista. Los antisistema, prefieren que se les llame: altermundistas. Lo que es a mí, me da igual lo que me llamen. Mi obligación como persona de izquierdas, es intentar cambiar el sistema. De manera pacífica, la única forma de cambiar el sistema es cuando se dé la total unión de las personas de izquierdas y conseguir un gobierno mayoritario a consecuencia del voto. Para que esto no se pueda dar, los plutócratas siembran la desunión de la izquierda; y los dirigentes de izquierdas, son cómplices necesarios. Los medios de desinformación y manipulación, son una buena herramienta.
    Margaret Thatcher consiguió el descrédito de los sindicatos ingleses que eran los más potentes de Europa. Si los sindicatos de vez en cuando hacen presencia, es para que la población crea que hay quienes la defiendan. El tan necesario sindicalismo, está en horas muy bajas.
    El gallinero de la teletertulias, enreda más que aclara.
    El sistema educativo, es parte del sistema. Desde el sistema educativo, se ha venido sembrando el individualismo y la competitividad. La falacia denominada “estado del bienestar”, ha conseguido que fiemos la felicidad a la posesión de cosas materiales; la posesión del último artilugio electrónico salido al mercado, da el estatus de potentado, no digamos tener un coche de alta gama. La felicidad consiste en tener un coche mejor que el de tu vecino. El que tiene dos residencias (la habitual y la segunda en la playa o en el monte), trabajo estable y un coche de alta gama; ¿cómo va a pensar en el excluido social? La educación privada, va más allá y crea pequeños monstruos.
    Cuando cambiemos el sistema general, también cambiará el sistema educativo que ha de ser: universal, público, laico y de calidad.
    Tenemos que recobrar la conciencia de clase trabajadora; una vez el individuo se sienta parte de esta clase, no se dejará humillar ni comprar. No será mercancía.

     

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