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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 28
    Mayo
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    LO QUE HEMOS APRENDIDO.

    LO QUE HEMOS APRENDIDO.

    Ninguno de nosotros ha nacido con la ciencia infusa; hemos nacido con millones de neuronas sin terminar de desarrollar. Los nutrientes aportados al feto por la madre y la alimentación en los primeros meses de vida, serán responsables en buena medida del desarrollo neuronal y determinarán el desarrollo intelectual.

    Entre los tres y seis años, se fijará casi en su totalidad lo que vayamos a ser de adultos. Sobre los seis años se suelen perder los complejos de Edipo y Electra. Por estos motivos, es necesario que el niño vaya a centros educativos para aprender a convivir en sociedad. El exceso de cariño y la sobreprotección, no hacen ningún bien (mental) al niño.

    El humano es dependiente de sus progenitores y entorno una buena parte de su vida. Los progenitores suelen ser parte de un entorno de generación en generación. Pues será lo que se dé en ese entorno lo que formará los conocimientos y la educación en su conjunto. Si se nació en un entorno de labriegos, los conocimientos serán sobre las labores del campo. Si el entorno fue el de unos progenitores que nacieron y vivieron en semiesclavitud, eso será lo que aprenda. Cuando el niño sea adulto, podrá o no seguir en el entorno paterno. Se puede ser migrante. Pero por muy malas que sean las condiciones de vida, “ese” entorno, en nuestra zona de confort; salir de él es el camino hacia lo desconocido; a lo incierto. Después de la guerra civil en los USA, muchos de los negros liberados se quedaron en las plantaciones en un estado igual en la práctica al de antes de la “liberación”. Zona de confort.

    Creciendo en un entorno de resignación, lo más probable es que se sea resignado. Esto es imposible de cambiar de la noche a la mañana; es cuasi genético. Nos hemos resignado a que el “señorito” vaya en calesa y nosotros andando; es que hasta lo vemos como lo más normal del mundo.

    Lo que se espera de nosotros.

    Cuando Marx y otros hablaron de los levantamientos de los trabajadores, estaban pensando más en los mineros y trabajadores metalúrgicos de las ciudades europeas que de campesinos; sin embargo, fue entre el campesinado ruso donde prendió con más fuerza.

    Lo mínimo que cabría esperar de nosotros, es que lucháramos por el porvenir de nuestros hijos y nietos; de las generaciones venideras. Ninguno hemos pedido venir a este mundo.

    Sería bueno que abandonáramos nuestra zona de confort. Al comendador lo mató Fuenteovejuna.

    No hemos aprendido nada.

    La información veraz, no suele estar en los libros de texto. El caso es que nos fiamos de quienes no debiéramos. Nunca deberíamos fiarnos de aquellos que predican la resignación.

    Si la iglesia católica nos presenta las hagiografías de sus santos; los laicos debemos presentar las nuestras: Montesquieu, Rousseau, Hegel, Bakunin, Proudhon, Marx, Engels, etc. Debemos contraponer nuestra doctrina a “su” doctrina. Debemos aprender.

    “Procura instruirte mientras vivas, no creas que la vejez trae consigo la razón”; Solón de Atenas, uno de los “Siete sabios de Grecia”.

     

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