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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 26
    Junio
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    LÁGRIMAS NEGRAS.

    LÁGRIMAS NEGRAS.

    “Un jardinero de amor siembra una flor y se va

    otro viene y la cultiva de cuál de los dos será”.

    “Lágrimas negras”, bolero-son de 1929 compuesto por Miguel Matamoros.

    Por echar un polvo, no se es padre. Por abrir las piernas un par de veces, no se es madre. Ser padres es algo mucho más complicado y entraña sacrificio; sacrificio que la inmensa mayoría de los padres hacemos y además, con alegría. Si nuestros hijos sufren algún percance, ríos serán nuestros ojos. El padre llorará aunque los hombres no lloran. Los padres no deberían sobrevivir a los hijos.

    Solo cuando se es padre se llega a saber lo que nos quisieron los nuestros.

    Cuando engendré a mi hija que tenía 38 años, sabía muy bien lo que hacía; tenía claro que para con los hijos tenemos todas las obligaciones y ningún derecho.

    Los padres adoptivos, son tan padres o más que los biológicos. Por lo que decíamos más arriba de echar un polvo o abrir las piernas. Ser padres, es entrega sin reservas.

    Los hijos a diferencia de las lavadoras, no traen libro de instrucciones. Ejercemos de padres según se nos da a entender; con mayor o menor acierto. No se es padre profesional.

    A menudo los hijos son para nosotros un lastre emocional. Porque nos debemos a ellos, dejamos de hacer cosas que nos gustaría hacer. La paternidad responsable.

    Aunque puede ser que sin malicia, hay padres que proyectan sobre sus hijos las frustraciones vividas. Un niño de tres años no sabe si le gustan o no las motos; una niña de tres años, no sabe si le gusta o no la pasarela. Es que queremos vivir a través de los hijos lo que no vivimos en nuestro tiempo.

    El culto a los muertos viene a ser la prolongación de la vida más allá de la muerte; a través de ese culto, nos vamos perpetuando. En demasiadas ocasiones, en los hijos queremos hacer clones nuestros; si no son como nosotros, nos sentimos defraudados: “El hijo que no le parece al padre es un marrano”; que reza el dicho.

    Aldous Huxley, más que un visionario, fue un profeta. En “Un mundo feliz”, nos traslada a una sociedad donde las personas son elaboradas por máquinas según necesidades. A la persona normal, la llama: “El salvaje”. Mediante el pensamiento único, mediante la uniformidad, se está creando un mundo de clones. Los antisistema, son los “salvajes” de Aldous Huxley. En la obra de Huxley, el salvaje tiene un mal final.

    En periodos de tiempo relativamente largos, de vez en cuando, la naturaleza nos da un genio. Algunos de estos genios, fueron ya reconocidos en su tiempo. Por su extraordinaria valía, han llegado a nuestro tiempo. Presocráticos, socráticos y postsocráticos; la idea primigenia. Los grandes genios de la antigüedad, entendían de toda la sabiduría de su tiempo; ciencias incluidas (Pitágoras fue además de filósofo un gran matemático).

    Algunos hemos adoptado como propias las ideas de otros que nos precedieron. Después de adoptadas, nos pertenecen tanto en cuanto que hemos puesto en su cuidado nuestros desvelos; la hemos cultivado. Son nuestras hijas también y como a tales las queremos. No fuimos sus padres biológicos, lo que no impide que las amemos como padres. De este modo, cuando atacas a la idea que tengo adoptada, estás atacando a mi hija. No te extrañes si la defiendo con vehemencia.

    Cuando la idea marxista es atacada inmisericordemente, cuando está siendo vituperada; lloro lágrimas negras, como mi vida.

     

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