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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 03
    Agosto
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    LA COSA MORAL.

    LA COSA MORAL.

    (Mejor aún: la cosa ética).

    Pero el DRAE, dice esto:

    ético1, ca.

    (Del lat. ethÄ­cus, y este del gr. á¼ θικá½¹ς).

    1. adj. Perteneciente o relativo a la ética.

    2. adj. Recto, conforme a la moral.

    Desde mi modesta opinión, creo que esta definición no es válida.

    Hubo un tiempo que desde el punto de vista moral, la esclavitud estaba totalmente asumida por las gentes; pero la esclavitud, nunca fue ética.

    La moral es lo que en cada época histórica las gentes entendieron como bueno. Las más de las veces, asociada a la religión. Desde el punto de vista religioso, se puede dar como buena una “guerra santa”; ¿cómo puede una guerra ser santa?

    Lo ético está más en consonancia con el derecho natural o, viceversa.

    Nuestro ordenamiento jurídico, se basa en el derecho positivo, esto es: solo se entiende como derecho lo que está escrito en los códigos. Excepción hecha del “Tribunal de las aguas” de Valencia o el “Tribunal de los hombres buenos” en Murcia; derecho consuetudinario. En los dos casos reseñados, son los tribunales que entienden sobre el reparto de las aguas. Quizá en otras Regiones haya tribunales semejantes.

    En los códigos se recoge la administración de un bien ajeno: “Como diligente padre de familia”. (Padre entendido como el genérico de padre y madre).

    Nuestro ordenamiento jurídico, es demasiado garantista. En boca del señor Lesmes: “La justicia es para robagallinas”. La presunción de inocencia. Solo cuando un ladrón ha apelado a todos los tribunales posibles y ha sido condenado en firme, se le puede llamar ladrón. Presunto o, ahora: investigado.

    Mentir al pueblo en un programa electoral prometiendo cosas que son manifiestamente imposibles de llevar a la práctica, será legal; pero no es moral ni ético. ¿Con qué recursos cuentas para sacar esas promesas adelante?, ¿estás seguro de tu mayoría absoluta? En el mismo momento que tengas que contar con el concurso de otros, tendrás que aceptar propuestas de otros.

    Hay una cosa que si podrías prometer: Trabajar honestamente a favor del pueblo. Prometerlo y cumplirlo, claro. En este caso, solo necesitaríamos personas honestas.

    “…

    Mátente por las aradas,   que no en villas ni en poblado,

    sáquente el corazón   por el siniestro costado;

    si no dijeres la verdad   de lo que te fuere preguntando,

    si fuiste, o consentiste   en la muerte de tu hermano.

    …”.

    Romance del Mío Cid; anónimo.

    El comprador de la cosa robada (perista) tiene tanta pena o más que aquel que hizo el robo. Sin el primero, no se puede dar el segundo. Los que miran para otro lado mientras que uno comete el delito, es reo por colaborador necesario. En este caso, los códigos si lo tienen resuelto. Los códigos también tienen resuelta la figura del: “Alzamiento de bienes”, que es la de poner a nombre de otros el resultado del delito.

    No es ético robar al pueblo; en general, no es ético robar. Hay tipos de robos que la moral imperante ve como buenos o por lo menos, normales. Lo que no quiere decir que sea ético. Estética de la traición, maquillaje.

    En las cúpulas oligárquicas de las organizaciones sociopolíticas, la honestidad es un bien escaso. La diligencia del padre de familia, como mucho, llega a padrastro.

     

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