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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

Sobre este blog de Sociedad

No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 17
    Mayo
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    EN SINTONÍA.

    EN SINTONÍA.

    (Cada uno es hijo de su padre y de su madre).

    Las desavenencias entre hermanos, se suelen saldar a base de amor; cuando entre hermanos no hay amor, la más mínima chispa hace saltar la relación por los aires. Las herencias (su reparto) no suelen ser buenas para la unidad familiar.

    El humano es gregario por naturaleza.

    Cuando el homo sapiens-sapiens dejó de ser cazador-recolector e inició la agricultura, comenzaron a darse los poblados que desembocaron en las ciudades. Y las ciudades empezaron a crecer. Del jefe del clan, se pasó al alcalde y los concejales; al gobierno de la ciudad. Pero los alcaldes quisieron más poder y trataron de apoderarse de otras ciudades que una vez conseguido redujeron a sus habitantes a la esclavitud; conforme iban cayendo ciudades, aumentaba su poder. Así nacieron los imperios. Aquellos que se rebelaban contra los emperadores, eran torturados y muertos. El miedo era consustancial con el poder imperial. Cuando el oprimido se alinea con el opresor, surge la “estabilidad”.

    La democracia en Grecia, hay que tomarla con cautela. El pueblo como tal, no participaba; era de carácter censitario, solo los paterfamilias estaban llamados a participar. La democracia actual y el Estado moderno, nacen con la Revolución Francesa.

    De los subyugados por las armas, hemos pasado a ser subyugados por el capital; el enemigo, es el mismo. Solo se ha cambiado el método. La esclavitud la propicia el capital, o mejor aún, su falta.

    En el siglo I a. C., un esclavo-gladiador, se sublevó contra el imperio romano: Espartaco. Los poderosos del imperio lanzaron contra los sublevados a las legiones romanas hasta lograr su aniquilación. Sin embargo, otras revoluciones triunfaron.

    Tenemos en marcha la Tercera Guerra Mundial, solo que como decíamos antes, esta es por el capital. De la democracia hemos pasado a la oligarquía y de la monarquía absoluta a la plutocracia. En buena medida, las revoluciones han fracasado. El triunfo de la revolución, ha sido efímero; pero fue bonito mientras duró.

    En las sociedades modernas, la gran mayoría del que debiera ser homo sapiens-sapiens, sabe quién es el enemigo y la forma de eliminarlo. Pero alienados, se identifican con el opresor. Para eliminar al opresor de forma pacífica, están las urnas; pero estamos viendo que las urnas no propician la liberación. La otra solución, no es pacífica. Creo que necesitamos a un Espartaco.

    Desertores de la dignidad.

    Aquellos que bien por acción u omisión están dando lugar a la esclavitud de los pueblos, han perdido su dignidad de persona. De su ADN ha desaparecido la rebeldía y el amor por la justicia. Han perdido la sintonía con el oprimido.

    Mediante la alienación, nos han hecho creer en una falacia: la sociedad del bienestar; el bienestar, es para unos pocos. Nos han inculcado que mediante el individualismo y la competitividad, podremos alcanzar el nirvana y pertenecer a los pocos. De este modo, con tal de llegar a la meta propuesta, todo vale.

    Nuestro mayor enemigo, somos nosotros mismos; nuestros egos.

    Las clases sociales para Carlos Marx eran dos: explotador y explotado. Sitúese usted en la que crea que lo identifica. Deberemos alejarnos de la estratificación social de Max Webber.

    Tal como se daba a mitad del siglo XIX la sociedad dual, se da ahora: los opresores y los oprimidos. Por ello, necesitamos recobrar la conciencia de clase. Debemos darnos cuenta que pertenecemos a la clase de los oprimidos.

    Luego, en sintonía con otros oprimidos, luchar por la liberación.

     

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