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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

Sobre este blog de Sociedad

No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 10
    Julio
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    EN EL MONTE DEL OLVIDO.

    EN EL MONTE DEL OLVIDO.

    ¿Dos cruces dices?; ¡miles de cruces!

    Mientras que otros estaban de fiesta en fiesta y de sarao en sarao, Miguel Hernández estaba en el frente para que los otros pudieran estar de fiesta en fiesta y de sarao en sarao.

    Los estudiantes, no hacen revoluciones, lo que hacen es: ¡algaradas!

    Muchos líderes obreros que dieron su vida por la democracia, se deben estar retorciendo en sus cunetas; solo sus más allegados tienen el recuerdo de su obra.

    Que la derecha mangonee y robe, es lo esperable; puede ser que a sus miembros destacados les venga en el ADN. Pero que eso lo hagan los que se dicen de izquierdas, es para encerrarlos en la cárcel y tirar la llave.

    La derecha, es mi enemigo natural. Procuro guardarme de ella.

    Pero como reza el dicho: “De mis amigos guárdeme Dios que de mis enemigos me guardo yo”.

    El enemigo de mi enemigo, ¿es mi amigo? Lo más probable es que no. Se la están midiendo para ver quien la tiene más grande. El tamaño, que importa y mucho. Los “líderes” se están disputando a los acólitos; a más acólitos, más posibilidades de ser arzobispo. Mitras y bonetes; casullas y dalmáticas. Guerra eterna.

    A fuerza de repetirlo, el pueblo ha creído que dios proveerá. Nos va a caer el maná del cielo. “Ten fe en Allah pero ata a tu camello”, dice un proverbio árabe; otro reza así: “Si quieres que Allah te ayude, ayúdate”.

    Una vez que los “líderes” se han consolidado, reciben las tablas de la ley, son uncidos y coronados; santa es su palabra. Sus fieles los adorarán. Puede ser que los fieles dejen de serlo; para ello, tendrá que venir otro pastor predicando la verdad absoluta. El nuevo pastor recibirá las tablas de la ley, será uncido y coronado; ahora el pueblo se girará para adorar al nuevo mesías.

    “Todo para el pueblo pero sin el pueblo” fue la máxima del despotismo ilustrado. Los déspotas del siglo XVIII, por lo menos eran ilustrados; los de ahora, ni eso.

    “…

    O sabe naturaleza

    más que supo en este tiempo,

    o tantos que nacen sabios

    es porque lo dicen ellos.

    …”.

    Lope de Vega en “La Dorotea”.

    Para hallar el mínimo común múltiplo (m.c.m.) de dos o más números, se descomponen estos en sus factores primos; se multiplicarán los comunes y no comunes con el mayor exponente. ¿Es esto tan complicado?, hasta yo que soy un negado para las matemáticas, lo entiendo a la primera. Sin embargo, cogí el libro de matemáticas que mi hijo llevaba al instituto y después de nueve páginas, no quedaba claro.

    Se ha retorcido de tal manera el lenguaje que hasta la cosa más simple necesita sus exégetas. Y…, ahí están ellos para explicarlo: los “líderes”. Es que nos toman por lo que somos: una manada de borregos. Nos dicen: “Vamos a boxear pero sin hacernos daño”. Son gallos de pelea que solo saben cacarear.

    Con su verborrea, entretienen al pueblo; que nos quede bonito el discurso. Como el pueblo es analfabeto político, se decanta por el que tenga el discurso mejor logrado; de los que tienen pico de oro. Como el cura de mi pueblo era un negado para los sermones, en las fiestas principales se traía a un predicador profesional.

    Cada vez que escribo cosas similares a esta, estoy recordando a Marcelino Camacho. Alabado sea su santo nombre.

    Estoy esperando la conversión de san Francisco de Asís, yo ya estoy convertido.

     

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