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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 21
    Julio
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    DUDAS.

    (Dudas o certezas).

    Cuentan que en cierta ocasión un varón se presentó acompañado de unas mujeres en una sala de fiestas de esas que tienen un portero vestido como un domador de leones. El portero muy digno, dijo:

    - Perdone, señor, pero en esta sala no está permitida la entrada a mujeres de reputación dudosa. El otro exclamó:

    - De reputación dudosa serán todas las que hay ahí dentro, estas no: ¡estas son putas!

    “Lo que está a la luz no necesita candil”; que decía mi abuela Gertrudis.

    Antes de decantarme por una determinada cosa, me asaltan infinidad de dudas; cuando descarto muchas de esas dudas, me lanzo a la cosa con pasión. Ahora bien, siempre me asaltan las dudas. Creo que soy bastante inseguro.

    Hay veces que hacemos de la necesidad virtud y nos lanzamos a las cosas sin mucha reflexión.

    “A pueblo forastero voy a pretender, voy a darla o a que me la den”; que reza el dicho. No tenemos ni la más mínima reseña de aquello a lo que nos enfrentamos. Como es natural, cada uno tiene su escala de valores y juzgamos las cosas atendiendo a esa escala; cuanto más pequeña sea la escala, más fácil será tomar una determinación.

    “No sé lo que quiero, lo que tengo claro es lo que no quiero”; que se suele decir. No sé a dónde voy pero tengo claro a dónde no quiero regresar. Con estas premisas, eliminamos más de la mitad de las dudas. Esto son certezas.

    Si te vas a internar en un terreno desconocido y tortuoso, llévate un burro; el burro te va a llevar por el mejor camino. Si te llevas un caballo brioso, puede ser que te despeñes. No siempre lo más llamativo es lo mejor. Cuando estamos en el borde de un precipicio, un paso al frente es mortal; esto, es una certeza; lo mejor será volver sobre tus pasos e iniciar otro camino sin dejar de tener en la cabeza el lugar a donde quieres llegar.

    Cuando no sabes a dónde vas, ¿cómo sabrás que has llegado?

    Hasta el camino más largo empieza con un primer paso. Si después de una conversación con otras personas resulta que todos vamos a un lugar común, nos daremos la mano los unos a los otros para salvar los obstáculos. Si en la mano del que pretende guiarnos no vemos un mapa perfectamente detallado, mejor será que desconfiemos de él; nos va a llevar al lugar a donde él desea ir, nos necesita para que le ayudemos en la travesía. Deberemos apartarnos de la persona que no tenga dudas, el exceso de entusiasmo, no es buen consejero.

    El cobarde tiene la vida y el héroe la eternidad. La temeridad es una buena fábrica de héroes.

    Cristóbal Colón no descubrió América; lo que hizo fue llegar a las Indias por un camino más corto. El descubrimiento de América como continente, se debe al florentino Américo Vespucio. Alexander Fleming cometió un error y de este error, nació la penicilina.

    Los burros no saben tocar la flauta, si sonó, fue por casualidad. Esto, es una certeza.

    Por si perdemos la brújula, es bueno tener otros conocimientos para la orientación. El sol sale por el este y se oculta por el oeste; ponemos el brazo derecho en dirección a la salida del sol y el izquierdo a la puesta, al frente tendremos el norte y a la espalda el sur. Por la sombra de nuestro propio cuerpo sabremos aproximadamente la hora que es; a las doce del mediodía la sombra será mínima, sin proyección. Cuando la noche y el día duran meses, es que estamos en los Polos. Esto, son certezas.

    Pasaba por Librilla un arriero que llevaba la mula cargada de olivas. A la salida del pueblo preguntó a un viejo que cuanto le quedaba para llegar a Alcantarilla (14 km).

    – Depende. Si va despacio unas cuatro horas, si va de prisa, más de un día.

    El arriero se encaminó a Alcantarilla pensando que el viejo estaba loco. Le dio a la mula para que trotara y de esta manera llegar antes; con tan mala fortuna que se aflojó la carga y cayó. Mientras recogía las olivas, pensó que el viejo era un sabio. “No por mucho madrugar amanece más temprano”; que reza el dicho.

    La única certeza que tenemos al nacer, es que vamos a morir.

     

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