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Blog Pasaba por aquí - Antonio Rodríguez Rubio

Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

Sobre este blog de Sociedad

No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 24
    Diciembre
    2011

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    DE GORRIONES Y OTROS PÁJAROS.

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    Cuando vemos en vivo o en un documental el vuelo de un águila, nos quedamos maravillados de su magnificencia. Otras veces, nos maravillamos por los colores que puedan lucir ciertas aves. También alabamos los trinos de los pájaros cantores. Sin embargo…

    No reparamos en aquel pajarito que nos acompaña a diario colonizando casi todos los hábitats:

    ¡EL GORRIÓN!

    Este vecino nuestro, no es majestuoso, no tiene un bonito plumaje, ni su gorjeo es melodioso.

    A fuerza de verlo, ya ni tan siquiera reparamos en él.

    Reparamos en las golondrinas cuando vuelven cada primavera; pero pasado unos días, ocurre con ellas como con el gorrión. Estas, hasta molestan a muchas personas porque con sus heces ensucian las aceras.

    Hay otros pájaros como los tordos que nos molestan porque entre otras cosas y por lo cuantiosas que son sus bandadas, con sus defecaciones lo siembran todo de mierda.

    Si nos fijamos bien, pasa igual con las personas, están ahí aunque no las veamos.

    Sin embargo, el recién llegado es en unas ocasiones agasajado como si de un pavo real se tratara o se tirotea como al tordo para ahuyentarlo. Con las personas recién llegadas se suele aplicar el dicho: “Tanto tienes tanto vales”. Siendo árabes ambos, si es un príncipe saudí es agasajado en exceso y si es un árabe sin recursos será: “un moro de mierda”. No es igual el negro de la Casa Blanca, que un negro que vino en patera.

    Si todas las aves reseñadas son pájaros; árabes y negros, son: personas.

    Pero volvamos al desapercibido gorrión:

    Mi pequeña parcela del campo, es un oasis para ellos. Nunca les falta agua ni comida. No he tapado los huecos de las tejas para que puedan ubicar en ellos sus nidos. Junto a mis perras, son mis compañeros. Es muy reconfortante que te despierten los gorriones con su algarabía.

    Los he observado y aprendido sus comportamientos. El macho se distingue de la hembra por el color negro que tiene en el cuello y principio del pecho. Se suelen aparear por temporada siendo el macho el que inicia la construcción del nido. Una vez apareados, terminarán el nido; luego que tuviera la hembra la puesta hecha, se turnarán en incubar los huevos y luego se alternarán para alimentar a las crías. Si hubiera abundancia de comida, pueden sacar más de una nidada en la temporada. Terminada la temporada de cría se separan y podría darse el caso que a la siguiente volvieran a estar juntos.

    La inmensa mayoría de las personas, es honesta. Son esas personas que siempre y cuando que tengan un lugar donde trabajar, irán a su trabajo, procurarán lo mejor para su familia y si les es posible ayudarán a otras personas. Y sin embargo, no reparamos en ellas. Son nuestros vecinos de toda la vida y a fuerza de verlos pasan inadvertidos. Si su nobleza de sentimientos fuera destacable, hasta podríamos decir de ellos que son: tontos. No son como los fariseos que ocupan los primeros puestos en la sinagoga, son los publicanos que gustan más estar al final pensando si habrán causado algún mal a alguien; si en su examen de conciencia repararan en que han causado daño, procurarán resarcirlo. Es ese publicano que comparte su pan con el que no tiene ninguno.

    Hay una minoría de personas deshonestas. Maestras son del engaño y mediante el halago se suelen granjear las simpatías de sus convecinos. Lobos con piel de cordero. Mercaderes de hambres ajenas. Y sin embargo, son los primates de la sociedad. Avaros sin medida, basan su caridad en dar al “pobre” aquello inservible que de otra forma iría a la basura; a veces, hasta prefieren tirarlo a la basura, que no se vaya a aprovechar el pobre. Entre los deshonestos, los hay que visten sotana y toga. Cabezas coronadas o mitradas. Son aquellos que afean conductas ajenas cuando todo su ser es pura ponzoña; sepulcros blanqueados. Son los que agasajan y rinden pleitesía al poderoso al tiempo que humillan al pobre. Son aquellos que caminan bajo palio, visten púrpuras de seda y son príncipes religiosos. Son aquellos que aplican la ley del embudo; que persiguen sin piedad al que no puede pagar la hipoteca y dejan que prescriban los delitos de los poderosos. Son buitres leonados; la majestuosidad en el vuelo, es para acechar la presa que otros abatieron.

     

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