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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

Sobre este blog de Sociedad

No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 14
    Diciembre
    2014

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    COMO ANTES.

     

    COMO ANTES.
    El gallego ambiguo y bocachancla dice sin ruborizarse que la crisis ya es historia. Cierto: todos los acontecimientos, quedan grabados en la historia. Nos tenemos que referir a ella para repetir aquellas cosas que nos fueron beneficiosas. Repasemos la historia contemporánea; la que va desde la Revolución Francesa hasta nuestros días. Veamos el siglo XIX, el de las revoluciones.
    En el primer tercio del siglo XIX, se dio en Europa la segunda revolución industrial. En Europa, no en España donde se estaban matando por una guerra civil entre partidarios de los Borbón. Además, fue en esa época donde se dio la independencia de la mayor parte de las colonias españolas que no fue pacífica. Nuestros jóvenes morían en guerras sin sentido. Lo mejor que teníamos que eran nuestros jóvenes, no pudieron trabajar porque estaban en la guerra.
    El éxodo masivo del campo a la ciudad, con la revolución industrial, creó cinturones de pobreza. Pobreza extrema. Y los trabajadores empezaron a juntarse. Según Carlos Marx, había dos clases sociales: “Explotador y explotado”. La sociedad dual. Y aparecieron las barricadas. Y los encarcelados, torturados y muertos. El capital siempre ha contado con mercenarios que impusieran aquello que les beneficiara; los mercenarios nunca se han sentido pueblo y parte de él. Además en España, teníamos a los clérigos y sus púlpitos. Las desamortizaciones, dieron más poder a la burguesía.
    El siglo XIX en lo económico, fue un siglo perdido para España. Nos encontrábamos anclados en el XVIII. En el siglo XIX, pasaron muchas cosas, pero pocas buenas.
    Cada derecho de los que podamos tener los trabajadores, ha sido arrancado por la fuerza a la plutocracia; no es nada que se haya otorgado graciosamente. Para conservarlos, hay que actuar de la misma manera.
    Vilfredo Pareto (1848-1923), en 1906 estableció su famoso Principio o regla del 20/80. El 20 % de la población posee el 80 % de la riqueza nacional y del poder político del país. Admite fluctuaciones. Lo mismo es para la totalidad del mundo. En el siglo XXI, el poder económico real es controlado por menos de mil personas; sin embargo, necesitan sus acólitos para que impidan que esto cambie, podríamos situar la regla en 10/90. El otro 10 % para llegar a Pareto, lo forman los altos funcionarios.
    Lo perverso de todo esto, es que el pueblo no es consciente de la situación en la que se encuentra. Que el sistema no va a revertir por las buenas.
    Tal como dijera en el siglo XIX Carlos Marx, vivimos en una sociedad dual de explotadores y explotados. Por eso, la doctrina a aplicar a día de hoy, es la marxista. O como poco, la neomarxista. Hay que traer a colación a los sociólogos: Pierre Bourdieu e Immanuel Wallerstein. Dentro de la economía, prestar atención a los keynesianos.
    Basándonos en el pasado para conseguir las herramientas, tenemos que romper con el pasado más reciente; hay que iniciar un proceso constituyente que nos lleve a la III República Española, que como es natural, tiene que ser una República popular y federal.

     

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