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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

Sobre este blog de Sociedad

No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 21
    Marzo
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    CÁRITAS.

    CÁRITAS.

    Al obispo Alberto Iniesta Jiménez se le conoció como: “El obispo rojo”. Fue obispo auxiliar de Madrid. Su labor en Cáritas, fue inmensa. Tiene 92 años y reside en Albacete, su ciudad natal.

    Estuve trabajando en Cáritas lo que me llevó a enfrentamientos con el clero. En Totana tuve una agria discusión con el cura Pepe de la parroquia de la Concepción de Alhama de Murcia. “Menos caridad trasnochada y más justicia social”, le dije. Corría 1979. De regreso a Librilla, vine solo en el coche cuando a la ida iba lleno.

    Sin que nadie me lo cuente, sé de dónde vienen los donativos para Cáritas: de los pobres. No crean ustedes que los billetes de 500 € son corrientes. Quizá haya unos cuantos de 50 € y los más habituales serán de 10 o 20.

    También suele llegar a Cáritas la ropa usada que de otra manera iría a para a la basura.

    Las aportaciones de la iglesia católica a “su” ONG, es del 2 % del presupuesto.

    En mi época de monaguillo con don Manuel Guzmán Iniesta, el cura me mandaba a llevar juguetes por Reyes a los niños más necesitados; yo también recibía mi juguete del cura (era un necesitado).

    En los años 50 y 60, había en Librilla cuatro familias que vivían porque el cura pagaba sus alimentos. Mi tía-abuela María Antonia y su hija (loca), era una de ellas; la tía María Jesús y su hija retrasada mental, otra. Lo sé porque el cura me mandaba a los comercios a pagar lo retirado por ellas. Lo sé porque iba a la panadería de “las Micaelas” a retirar el pan para mi tía María Antonia.

    En Cáritas, se llevaba (y creo que se lleve) una libreta donde se apuntaba hasta el último de los donativos dinerarios y los de especie.

    Los que trabajábamos en Cáritas, éramos como es sastre del Hornillo: “Cosía de balde y ponía el hilo”. Trabajar en Cáritas, nos costaba dinero. Vida y hacienda.

    Que un malnacido compare al partido del pajarraco con Cáritas, es de no tener vergüenza y ser un energúmeno. Una mala bestia.

    Eso, cuando sabemos de los sobres, la caja B y la elusión de impuestos. Eso, cuando sabemos de la corrupción generalizada e institucionalizada. Eso, cuando sabemos de las puertas giratorias. Eso, cuando hemos oído a un político decir que está en política para forrarse y hoy “trabaja” para Robofónica.

    Cáritas NO es la jerarquía católica. Cáritas es una serie de voluntarios que dedican su tiempo a socorrer a los demás.

     

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