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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 01
    Noviembre
    2015

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    Cine Murcia

    'Truman' - Sin discursos

    'Truman'  -  Sin discursos

    En la cosecha de grandes momentos y frases claves que ofrece 'Truman', hay una que resume por completo el espíritu, objetivo y triunfo de la película: 'Nada de discursos de despedida'. Tal cual. La nueva película de Cesc Gay, tenía todo para caer, no ya en las lágrimas que recorren cada adiós para siempre, sino en todos y cada uno de los charcos de lágrimas que se encuentran dentro de una propuesta de estas características. Amigos de toda la vida que se reencuentran para despedirse por última vez, enfermedades terminales y conflictos personales/familiares, es decir, todas las posibilidades del mundo para que el efectismo emotivo funcionara a la perfección. Pero no. 'Truman' conmueve, sí, pero de la manera más natural posible, con silencios más que con discursos, con miradas más que con golpes, con paseos más que con carreras por la estación, con amistad más que con dolor.

     

    Gay, responsable de algunos de los mejores diálogos que se han escuchado en nuestro cine duranta los últimos años, firma su película más accesible sin que eso signifique perder ni una pizca de su personalidad. La película desprende la esencia presente en toda la carrera de su director pero lo hace, más que nunca, desde una delicadeza ejemplar, sirviéndose de un punto de vista alejado de la demagogia y el exhibicionismo, demostrando que se puede llegar al corazón del espectador desde muchos otros caminos que no implican el artificio ni el subrayado. Un trabajo sencillo que encuentra en su reparto la mejor de sus virtudes. Dos actores, Javier Cámara y Ricardo Darín, sencillamente perfectos, ofreciendo recitales de control y contención, sabiduría y talento, haciendo de lo pequeño algo gigante. 

     

    Ellos son el alma y el corazón de 'Truman', su pieza esencial, su mayor logro. Y es un auténtico placer escuchar sus conversaciones, intentar descifrar sus secretos, acompañarles en un viaje de ida en las que ellos, y nosotros, intentamos no pensar demasiado. Porque es entonces, cuando 'Truman' se enfrenta a los temas más sensibles, cuando la película alcanza un nivel de profundidad que puede con cualquier escudo, que te encuentra con el nudo en la garganta y el corazón apretado en el pecho. Son pequeños momentos, pequeños instantes como el protagonizado por un abrazo que sientes como propio, los que convierten a 'Truman' en la gran película que es. No se observa más ambición que la de contar una historia dura, durísima, de la manera más natural posible. 'Nada de discursos de despedida'. Tan solo aviones que van y vienen. 

     

     

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