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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 18
    Diciembre
    2015

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    Cine Murcia

    'Star Wars: El despertar de la Fuerza' - Volver a casa

    'Star Wars: El despertar de la Fuerza'  -  Volver a casa

    Nos encanta exagerar. A todos. Es más, cuando no tenemos los argumentos suficientes para convertir todo en una locura, potenciamos nuestros esfuerzos. Porque, seamos honestos, no teníamos razones de peso para celebrar el regreso a 'Star Wars', una de las sagas claves de la historia del cine. Su último recuerdo, la fallida trilogía en la que George Lucas nos contaba la construcción de Darth Vader, no está tan lejano en el tiempo. Aquellas películas, que sustituían la magia de las originales por apabullantes efectos especiales que han envejecido bastante mal, no eran tan horrorosas como muchos se empeñan en condenar, pero, desde luego, sus aspectos positivos no son lo suficientemente fuertes como para llegar a 2015 con hambre salvaje de guerras galácticas. Pero nos puede la nostalgia, las ganas de celebrar, una vez más, lo que un día nos deslumbró, repetir la jugada mágica, volver a dejarse hipnotizar por la lucha del bien y el mal, apostar por la esperanza de que una nueva generación consiga lo que su propio creador dejó herido. Así somos, nos guardamos el optimismo para el séptimo arte. Quizás por que el director J.J. Abrams parecía la mejor opción para llevar a cabo la resurrección total de la saga, o por el regreso de sus personajes más ilustres, o porque, sencillamente, su hechizo continúa siendo inevitable, aquí estábamos de nuevo, en una sala de cine repleta a las doce de la madrugada, con familias enteras vestidas de Jedi, con los nervios a flor de piel esperando 'Star Wars: El despertar de la Fuerza'. Se apagan las luces, te agarras a la butaca y, cuando comienza a sonar la inolvidable fanfarria de John Williams, todo lo demás desaparece. Se te olvidan los errores del pasado, Jar Jar Binks, la densa política, los ewoks, todo. De nuevo, una galaxia muy muy lejana en la que todo es posible. Y cruzas los dedos, aunque no te des cuenta, para que la magia regrese. Y lo hace. 

     

    Abrams, director que confirma la realidad de ser el auténtico heredero de esa generación de cineastas que convierten el cine espectáculo en algo más, ha entendido a la perfección las necesidades del monstruo al que le tocaba domar. Muchos se han encargado de criticar a esta nueva entrega basándose en su naturaleza de remake encubierto, algo que, pese a la evidencia de sus múltiples homenajes a la trilogía inicial, no deja de ser un argumento algo superficial. Abrams, tipo inteligente, regresa a los orígenes para dar forma a un artefacto de entretenimiento perfecto, empeñado en recuperar lo que hizo grande a los primeros capítulos de la saga. Los héroes inesperados, el misterio alrededor de un villano que es todo carisma, los golpes de humor, responsabilidad directa de los personajes secundarios, y por encima de todo, la capacidad de capturar el sentido de la aventura y la maravilla. En definitiva, cumplir los objetivos en los que falló Lucas. Por lo tanto, el juego para el espectador no se basa exclusivamente en identificar los guiños nostálgicos, sino sumergirse en una historia que retoma los aspectos fundamentales de la saga para convertir la melancolía de lo viejo en la pasión de lo nuevo. Se sirve de un reparto entregado al máximo, sin distinguir a los novatos, magnífico Adam Driver, encantadora Daisy Ridley y un John Boyega algo excesivo, de los veteranos, con un impecable Harrison Ford al frente. Su Han Solo condensa todas las virtudes de una película consciente de su importancia cultural, que se divierte jugando son su mitología, volviendo al camino conocido, sobrevolando las expectativas.

     

    Hay emoción, risas, lágrimas, acción trepidante y perfección técnica en 'Star Wars: El despertar de la Fuerza'; algo más de dos horas que pasan en un suspiro, convertidas en una atracción cinematográfica en la que el fan de toda la vida sentirá que ha regresado a casa, mientras que las nuevas generaciones encontrarán más de decena de excusas para interesarse por el legado galáctico. Ninguna de las entregas anteriores, salvo esa obra maestra que es 'El imperio contraataca', había conseguido llegar tan lejos. Estamos ante un auténtico espectáculo en el que la nostalgia y el respeto de los recién llegados se complementa a la perfección con la inmensa pasión con la que se han enfrentado al reto. Abrams, entrega la dirección más conseguida vista en toda la saga, demostrando talento y pulso narrativo total para que el ritmo jamás se permita un descanso. No podía ser de otra manera. Había que construir un nuevo universo con los restos que se habían ido quedando por el camino. Y lo han conseguido. ¿Lo mejor? 'Star Wars: El despertar de la Fuerza', es simplemente el comienzo. Un excelente inicio en el que todo vuelva a su lugar para terminar siendo algo distinto y apasionante. Lo mismo de siempre, mejor que nunca. 

     

     

     

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