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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 23
    Noviembre
    2015

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    Cine Murcia

    'Ocho apellidos catalanes' - Prisas compañeras

    'Ocho apellidos catalanes'  -  Prisas compañeras

     

    Las prisas nunca han sido buenas compañeras, pero el cine no deja demasiado tiempo de margen. Mucho menos cuando lo que toca es explotar un filón lo antes posible, sin dar opción alguna al olvido. Muchos nos quedamos con la boca abierta tras el fenómeno social, cinematográfico y, por encima de todo, económico que supuso 'Ocho apellidos vascos', comedia simpática, sin sal ni pimienta pero con las dosis justa de humor y encanto para que toda la familia pudiera rozar la carcajada con naturalidad. Sus responsables, por su parte, han cerrado la boca pronto y se han puesto manos a la obra para facturar una secuela, esta 'Ocho apellidos catalanes', que subraya la mala opción que suponen los acelerones. Un año después, aquí estamos de nuevo para una ración planteada desde la comodidad más absoluta, sin intención alguna de elevar la propuesta en ninguno de sus frentes, y lo que es más triste, con una ausencia total de efectividad. Todo se repite, menos la sonrisa. 

     

    La fórmula, por evidente, genera una pereza absoluta. Por más que uno intenta participar en la fiesta de independientes, amoríos, banderas y reencuentros, es imposible. Ningún chiste parece ocupar su lugar correcto, el ritmo es inexistente, su reparto muestra una desgana que parece contagiada por una dirección que, de nuevo, parece más obra de un debutante más que de un cineasta como Emilio Martínez - Lázaro. Se agradece, puestos a rescatar algo, la presencia de cómicos de altura como Berto Romero, Rosa María Sardá y Belén Cuesta, lo mejor del lote junto al inmenso Karra Elejalde, bote salvavidas en medio del desastre. Por su parte, quedan destellos del talento y la frescura que Dani Rovira y Clara Lago desprendían en la primera entrega.

     

    Una predecesora que se convierte en un cálido recuerdo frente al resultado gélido de 'Ocho apellidos catalanes'. Un producto pensado exclusivamente para continuar la senda de éxito obtenida el pasado año, dejando por el camino lo imprescindible, contar una buena historia. O, al menos, contar una mala historia con buenas intenciones. Porque es muy respetable, y común, centrar el objetivo en atraer al mayor número de gente a las salas pero conviene que las costuras no se vean de una manera tan clara. Y menos cuando son tan débiles. La taquilla volverá a responder, ya lo está haciendo, pero las sensaciones son diferentes. Lo que antes era honesto, ahora es forzado. Esta vez, las prisas ganaron a las risas. Con mucha ventaja.

     

     

     

     

     

     

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