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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 02
    Febrero
    2015

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    Cine Murcia

    'Nightcrawler' - Todo vale

    'Nightcrawler'  -  Todo vale

     

    Las sorpresas se pueden encontrar en cualquier lugar. Es parte de su magia, de su esencia, que ocurran cuando uno menos se lo espera. ¿Quién nos iba a decir que Dan Gilroy, el tipo que escribió películas tan inofensivas e intrascendentes como 'Acero Puro' o 'El legado de Bourne', sería el mismo que entregaría un trabajo como 'Nightcrawler'? Nadie. Ni siquiera su hermano Tony, responsable de la notable 'Michael Clayton', ofrecía tantas garantías como para prever un golpe de efecto tan impactante como el que proporciona esta historia de periodismo extremo, locura social y psicópatas de andar por casa o, mejor dicho, por plató. Elevada a los temidos altares de películas de culto anticipadas, nos encontramos ante un thriller ejecutado con elegancia y escrito con importantes dosis de inteligencia y mala leche. El contexto en el que se suceden los acontecimientos, el universo del periodismo audiovisual del siglo XXI, se representa desde el exceso y el delirio, la incoherencia masiva, el abusivo ejercicio de poder en los terrenos más bajos del ser humano. La ambición que roza con la punta de los dedos la camisa de fuerza, la búsqueda de la exclusiva por encima del bien y del mal, el terror a pie de acera, el flash alrededor de un tiroteo, el móvil como cámara para inmortalizar la basura de las calles.

     

    Gilroy acierta a la hora de plasmar en imágenes la oscuridad de una ciudad que sirve como metáfora de nuestro presente, en el que las serpientes se arrastran hipnotizando con un veneno llamado fama, en el que los reinos de los medios de comunicación son capaces de convertir a un bufón en el rey. No importan las consecuencias, tan solo las audiencias. Todos estos elementos, toda esta filosofía y reflexión interna, se pueden identificar en su protagonista, Lou Bloom, interpretado por un Jake Gyllenhaall en permanente estado de gracia. Su interpretación, el alma, cuerpo y cerebro de toda la película, es todo un recital, una transformación física y mental que consigue hipnotizar, que mide perfectamente los estados de furia y la sutilidad enfermiza, el zarpazo y el silencio, la locura y la cordura, separadas por un hilo que hiela la sonrisa. A través de sus ojos observaremos un panorama social y mediático perfectamente comparable a nuestro día a día, creando esa mezcla de terror y asombro que provocan artefactos más cercanos a la ciencia ficción como 'Her' o, en terreno televisivo, 'Black Mirror'.

     

    Mejor en su segunda mitad que en un primer acto que, una vez sucedido el estupendo prólogo, tarda en arrancar, 'Nightcrawler' encuentra el tono perfecto para dejar transcurrir con libertad una trama de intriga que parece tener muy claro su objetivo final, la reflexión contundente y despiadada. No hay medias tintas, no existen grises en un libreto con las ideas muy claras, a pesar de que tenga que usar algunos trucos que juguetean demasiado con la incredulidad, dirigido a un desenlace tan coherente como atrevido. En la lista de los contra podríamos situar cierta autoconciencia, una ligera sensación de creerse una película mejor de lo que es, pero, más allá de los fanatismos que pueda crear, 'Nightcrawler' supone un soplo de aire fresco al género del thriller, aprovechando la oportunidad de plasmar con imágenes, algunas de ellas memorables, una pequeña porción del cerebro de nuestra sociedad. Un pedazo oscuro, peligroso y provocador. El aquí y ahora llevado al extremo a través del objetivo de una cámara convertida en ojos manchados de sensacionalismo. Un todo vale convertido en película. La capacidad de helar la sangre haciendo algo tan básico como observar lo que sucede a nuestro alrededor. ¿Da miedo, verdad? 'Nightcrawler' nunca deja de grabar. Nosotros, tampoco. 

     

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