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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 06
    Abril
    2015

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    Cine Murcia

    'Fast and Furious 7' - El rugido del motor

    'Fast and Furious 7'  -  El rugido del motor

     

    El cine tiene cosas maravillosas. Únicas. Y locas. Loquísimas. Se trata de un arte capaz de hacer posible lo imposible, desafíar las leyes de la coherencia y el sentido común, provocar fenómenos que, en otros universos culturales, serían impensables. Si alguien nos dice, tras su primera entrega hace más de una década, que la saga de 'Fast and Furious', también conocida como 'A todo gas', entraría en su etapa dorada con su quinta entrega y llegaría a su cima con su séptima aventura, no nos lo hubiéramos creído. Si nos hubieran explicado las razones exactas de este aumento progresivo de calidad cinematográfica y aceptación crítica, porque al público ya lo tenía ganado desde el principio, probablemente hubiéramos acabado en un baño de carcajadas. ¿Fuera las carrera ilegales? ¿Los coches pasan a un segundo plano? ¿El referente pasa a ser el cine de espías? ¿'Ocean's eleven' y 'Misión Imposible'? Pues sí. Ahí está la clave. En la metamorfosis de una franquicia que ha ido creciendo en intensidad, carisma y, por encima de todo, delirio. En el momento en el que el guionista Chris Morgan y el director Justin Lin decidieron que todo valía, que los nuevos tiempos habían cambiado los derrapes imposibles por cajas fuertes destrozando coches de policía a modo pinball, reinventaron la identidad, el fondo y la forma de sus orígenes creativos y lo llevaron a otro lugar mucho más divertido. Y, de paso, permitieron que entrara por derecho propio en el Olimpo de las sagas más exitosas de la historia del cine de acción. Y de las mejores.

     

    Intentar pelear contra los prejuicios que genera una película de estas características, a estas alturas, parece una tarea perdida de antemano pero conviene poner énfasis en el nivel altísimo, dentro siempre del género del que estamos hablando, el del blockbuster todoterreno, de 'Fast and Furious 7'. La sensación de reencontrarte con viejos amigos, intentar averiguar cual será el más difícil todavía, descubrir cual es la excusa para volver a llevar a cabo escenas de acción tan apabullantes como excesivas, alcanza en esta ocasión casi aspecto de liturgia compartida. Hay un cambio de director, un James Wan que parece llevar toda la vida al volante, siguiendo la estela de Lin y rizando el rizo del espectáculo, y una despedida. sabemos que Paul Walker no volverá, y el homenaje merece un respeto que la película sabe medir. No estamos, evidentemente, ante un drama, pese a que más de uno pueda abandonar la sala con alguna lágrima en los ojos, pero las nuevas aventuras de Torreto, Brian y compañía, no olvidan en ningún momento la esencia especialmente emotiva, diferente, que tiene esta nueva entrega y se las arregla para incluir detalles cariñosos, delicados, sutiles incluso, en el adiós a un personaje clave para su éxito. Todos ellos dentro de un artefacto de entretenimiento total que parece quemar todos sus cartuchos, obsesionada por desencajar la mandíbula de un patio de butacas que asiste en pleno éxtasis a un conjunto de set pieces explosivas, un clímax constante, un parque de atracciones en el que todo puede pasar. Y todo pasa. 

     

    Drones, helicópteros, coches que vuelan, peleas cuerpo a cuerpo, edificios que se derrumban al ritmo de persecuciones imposibles...'Fast and Furious' se concentra en llevar todo al límite de lo absurdo, de lo imposible, de lo descacharrante, alcanzando la cima, la suya, en base a un ritmo que, a diferencia de sus predecesoras, intenta no perder ni un segundo en tiempos muertos. Ayuda el compromiso de un reparto que se nota partícipe total de la fiesta y un enemigo a la altura, un Jason Statham que entra en la saga por la puerta grande, dibujando una némesis capaz de enfrentarse cara a cara a Vin Diesel y, especialmente, a un Dwayne 'The Rock' Johnson que, pese a su papel secundario, se convierte en un inesperado robaescenas a base de grandes frases. En definitiva, tenemos dos puntos de vista para hablar de manera positiva de 'Fast and Furious 7'. Por un lado, su capacidad para entregar un espectáculo deslumbrante, entretenido y divertido, aportando dosis de emoción impensables en sus orígenes más lejanos. Por otro, el envidiable estado de salud de una saga que comenzó en el lejano 2001 y que, catorce años después y seis entregas más tarde, se confirma como una de las apuestas de evasión total más seguras de los últimos tiempos. Si no has comulgado con su propuesta en ningún momento, puede que tus nervios terminen por saltar por los aires, pero si lo has hecho, si te sabes de memoria cada uno de sus personajes, si buscas consumir paquetes enteros de palomitas, si conoces cada uno de los resquicios de sus tramas y saltos temporales, estás, estamos, de enhorabuena. A la séptima se ha confirmado la vencida. La victoria de un motor que ruge con más fuerza que nunca. Y sin derrapes. 

     

     

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