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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 12
    Diciembre
    2012

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    ESPECIAL FICC - 'Submarine'

    No sucede siempre pero, cuando lo hace, justifica bastantes cosas. El paseo por las calles frías de una ciudad, Cartagena, que parece abonada al calor durante toda la temporada, la humedad de un diciembre recién estrenado, convertido en esa cuenta atras para despedir un año y saludar otro, para hacer balance y apuntar errores y aciertos, aunque estos últimos cueste encontrarlos con tanta facilidad. Justifica el ir solo al cine, sentarte en una butaca con el cansancio de días ajetreados y esperar que, lo que te vayan a contar, te agarre y te mueva por dentro, tenga capacidad para hipnotizar y resucitarte, que sus personajes vivan cosas que te gustaría vivir a ti, que comprendas sus mundos, que te transportes a otro lugar mientras tus ojos dejan de luchar contra el sueño y, la cabeza, contra los malos pensamientos, las dudas e incertidumbres y las tonterías, que también las hay, y las que más. Ayer, en el la tercera jornada del FICC, se cumplieron todos y cada uno de estos deseos. 'Submarine', ópera prima del cómico británico Richard Ayode, convirtió al Teatro Circo en una playa otoñal donde cumplir sueños y pesadillas, en una cama donde esconder las ilusiones infantiles antes del naufragio y en un final de año de fuegos más artificiales que nunca.

     
    Influenciada, más que por Godard y Truffaut, por el espíritu de Wes Anderson pero disminuyendo la dosis de extravagancia y aumentando sus aspectos más nostálgicos, esta adaptación de la novela de Joe Dunthorne presenta a un antiheroe protagonista  antológico, Oliver Tate, un beatle en miniatura que lo mismo se convierte en Romeo primerizo, tan ridículo como encantador, que en un Don Quijote particular que luchará contra los molinos que ponen en peligro el matrimonio de sus padres. Dos vertientes narrativas que, sin embargo, no funcionan con la misma calidad. Y es que, la trama familiar, abusa en exceso del humor más surrealista y paródico, alejando al relato de sus puntos fuertes, es decir, la maravillosa historia de amor primeriza entre Oliver, magnífico Craig Roberts, y Sally, no menos estupenda Yasmin Paige. Sus escenas juntos desprenden tal cantidad de encanto y química que uno desearía que los noventa minutos de metraje se centraran en sus gestos y miradas, silencios y diálogos, encuentros y desencuentros. En esos tramos, 'Submarine' se rinde a sus personajes intentando equilibrar, con imágenes, los sentimientos de dos personas que, a base de inventarse sus propios universos, terminan creando uno común.
     
    Estamos ante uno de esos trabajos que muchos tildarán de estético y pretencioso, hype sin mayor virtud que la de hacer babear a los gafapastas enamorados de la familia de los Tenembaus. Lástima que pierdan la oportunidad de descubrir una película muy especial. Sensibilidad pop y melancolía british que redondean las magistrales canciones escritas por Alex Turner, líder de los imprescindibles Artic Monkeys, las cuales se funden con las imágenes para crear escenas antológicas, de esas que uno intenta revisitar cada cierto tiempo para comprobar que la magia no se ha evaporado. Después de todo, 'Submarine' viene a ser ese chico extraño y solitario que habitaba las últimas filas de clase y que, un día, descubres escuchando la misma música que tú, charlando de los temas que te interesan, enamorándose de las mismas cosas. Entonces te das cuenta de lo mucho que debe costar construir un mundo propio y, aún más, transportar a alguien a el sin miedo a perder el equilibrio.  Ayer, el Teatro Circo de Cartagena se convirtió en parte del corazón de Oliver Tate. Un rincón al que muchos ya deseamos regresar.

     

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