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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 16
    Febrero
    2017

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    Cine Murcia

    'Cincuenta sombras más oscuras' - Regreso al infierno

    'Cincuenta sombras más oscuras'  -  Regreso al infierno

     

     

    Aquí estamos otra vez. ¿Por qué? Sigue siendo una cuestión cuyas respuestas solamente nos pueden provocar más dolor. Aún más. La secuela de aquella insultante, ofensiva, lamentable ‘Cincuenta sombras de Grey’ que consiguió, por otra parte, un  aplastante éxito en taquilla, llega para conseguir una proeza aún mayor. Hacer que su predecesora parezca mejor. O interesante. Por la novedad, exclusivamente, porque si de lo que se trata es de volver a ella para realizar una crítica, las palabras siguen siendo desastre absoluto. Valen las mayúsculas. La cuestión, insisto, es que hemos regresado a esta función aburrida e insoportable que solamente se puede sostener si la vemos como un thriller erótico convertido en comedia involuntaria. Carcajadas, de nuevo, tenemos unas cuantas.

     

    Cambia la dirección. Y nada mejora. Se incluyen algunas tramas nuevas. Y nada mejora. Se suman actrices interesantes al reparto (¡¿qué hacen aquí Kim Basinger y Marcia Gay Harden?!). Y nada mejora. Todo sigue siendo un bostezo continuo, una historia de obsesión aterradora en la que nuestro protagonista masculino vuelve a demostrar su enfermedad psicológica, basada en un machismo insoportable y la necesidad constante de tener vigilada a su pareja, conocer cada paso que da, controlar cada uno de sus movimientos y, en definitiva, anular por completo su personalidad o capacidad de decisión. Por su parte, ella se dedica exclusivamente, durante dos interminables horas, a mantener un comportamiento incoherente, inexplicable de lo puro absurdo, marcado por la debilidad (auto)impuesta, causa directa de su incapacidad para tener una mínima pizca de amor propio o carisma.

     

    En términos interpretativos tampoco hay novedad, Dakota Johnson hace lo que puede con un personaje imposible y Jamie Dornan hace, sencillamente, el ridículo. Pero, claro, es imposible salir airoso de una propuesta así. Porque, ‘Cincuenta sombras más oscuras’ no es nada más que una insufrible sucesión de disparates narrativos, lamentable puesta en escena, aburrido erotismo, inexistente ritmo cinematográfico y diálogos que provocan vergüenza ajena. Uno se puede reír, sin duda, pero cada vez cuesta más aceptar el modo en el que estos productos, primera entrega y secuela, continúan riéndose de todos nosotros. No hay más interés que la taquilla, no hay intención de crear un producto cinematográfico, al menos, respetable, competente. Aunque, realmente, lo que no tienen sus responsables es respeto alguno por el espectador. Y todavía queda una tercera entrega. Desolador. 

     

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