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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 30
    Marzo
    2015

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    Cine Murcia

    'Cenicienta' - Aún hoy

    'Cenicienta'  -  Aún hoy

     

    Hay historias que es mejor no tocar. Ceñirse al cuento que todos conocemos, no saltarse ni una coma, deslizarse y disfrutar del viaje de magia y ternura que proponen personajes y tramas que todos conocemos al dedillo pero que conectan, en ese formato de recuerdo andante que tienen, como válvula de escape para nuestra memoria. En algunos casos se requiere un riesgo mayor, el saltarse las reglas sin mirar atrás, dejarse llevar por lo que la inspiración mande. La innovación genial o el respeto por la tradición. Cada cineasta toma una decisión dependiendo del material y, con est nueva adaptación de 'Cenicienta', Kenneth Branagh coge un camino fácil que, si se observa desde fuera, parece sencillo pero que observando la letra pequeña no lo es. En absoluto. Esta historia de hadas madrinas, tiranías familiares, romanticismo apabullante, azúcar por todas partes, perseverancia en la defensa de la bonda por encima de todo y, sí, zapatos de cristal que provocan el vivieron felices y comieron perdices, tiene unas imágenes clavadas en la mente de muchas generaciones de espectadores, el clásico Disney. Aquella película de animación, clave en la historia de la marca del tito Walt, tenía todo lo que se podía pedir, diversión, encanto, cursilería, canciones, secundarios divertidos, ritmo, entretenimiento sin pausa. A eso es a lo que aspira Branagh varias décadas más tarde. Y, por momentos, lo consigue.

    Al contrario que la (muy) fallida 'Maléfica', obsesionada con pervertir el cuento a base de mensajes morales y éticos de dudoso gusto, y pasando por alto la opción de convertir el cuento en un parque de atracciones como la 'Alicia en el país de las maravillas' de Tim Burton, 'Cenicienta' sabe que la historia que tiene entre manos tiene el suficiente poder como para seguir la ruta establecida. Puestos a buscar sorpresas, nos tendremos que conformar, y no es poco, con su despliegue visual cautivador. Una puesta en escena arrebatadora y un diseño de producción que, en no pocas ocasiones, consigue alcanzar los años más esplendorosos del Disney clásico. Escenas como la de la huida de nuestra protagonista del baile o la primera aparición de la Hada Madrina consiguen captar a la perfección el reconocible universo por el que transitan unos personajes que conocemos de memoria pero que, sin embargo, demuestran haber envejecido mucho mejor de lo que podríamos pensar. Ayuda, y no poco, un reparto entregado a la causa, comenzando por una maravillosa Cenicienta con la sonrisa y la mirada de Lily James y terminando por Cate Blanchett, madrastra del cuento y reina de la película. Su interpretación, imponente, con una contundencia que otras habrían convertido en sobreactuación, eleva la película, le otorga un valor aún mayor.

     

    Por su parte, Branagh demuestra un pulso que parecía perdido en sus últimos trabajos, un compromiso por el detalle y un respeto por el material digno de admiración. En sus manos, esta 'Cenicienta', ayudada por la preciosa banda sonora de Patrick Doyle, suma dosis de confianza en este nuevo empeño de la compañía de Mickey Mouse de convertir a algunos de sus personajes animados más inolvidables en carne y hueso. El camino, quizás, no es tanto reformular las historias que todos conocemos de manera sorprendente sino intentar captar todas las esencias que aquellos cuentos desprendían y que durante tanto tiempo han conseguido emocionarnos. El encanto no se ha perdido, simplemente hay que saber buscarlo. Branagh y su equipo lo han conseguido a través del amor hacia un cuento, una princesa y su príncipe azul y un mensaje sobre el lado bueno del ser humano que debería estar por encima de los detalles polémicos que se esconden detrás de cada relato tradicional de estas características. Puede que sea utópico, que nos hayamos hecho mayores a marchas forzadas y que la inocencia brille por su ausencia pero, el truco, está en conseguir conectar nuestro lado más pequeño con la más grande de las pantallas. Y 'Cenicienta' lo consigue. Aún hoy.

     

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