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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 20
    Diciembre
    2011

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    'The Artist' - Truco de magia

    Cuando todo el mundo comenta favorablemente acerca de una película, peligroso. Los temidos ‘fenómenos cinematográficos’ están repletos de trucos y falsas alabanzas, las que suman aquellos que, viendo por dónde van los tiros, apuntan las virtudes de una propuesta sin, en ocasiones, darle siquiera el beneplácito de la duda. Los extremos, negativos o positivos, difícilmente traen algo bueno, aunque a veces sean imposibles de evitar. Cuando uno lee todo lo que se ha escrito y escucha todo lo que se dice sobre ‘The Artist’, le quedan dos opciones, o admirar de primeras la sorpresa que supone que una película muda y en blanco y negro, en 2011, sea la diana de tantos aplausos, o acudir al cine para ver si la meritoria pirueta cinéfila ha salido bien. Por eso, cuando concluye esta, digámoslo ya, obra maestra, uno se sube encantado de la vida al carro de los enamorados de la película de Michael Hazanavicius.

    Decir que ‘The Artist’ es un homenaje al cine es quedarse muy corto, vislumbrar simplemente la superficie de una joya que se la juega todo a una carta que, si nos lo llegan a decir antes de empezar la partida, hubiéramos dado por suicida. Que una película, reitero, en blanco y negro y muda se convierta, con diferencia, en la mejor película del año, en estos tiempos de 3D y remakes , donde la única mirada al pasado parecía dirigirse a los ochenta, parece una irónica venganza, como si el destino hubiera preparado una estrategia donde, en etapa de supuesta innovación futurista, el pasado regresara con todo su encanto para despistar a todos aquellos que andaban con su juguetitos de nueva generación  y que observan, con asombro, como los espectadores se emocionan, ríen, bailan y lloran con unos personajes maravillosos, interpretados por un espléndido Jean Dujardin y Bérénice Bejo, mujer de la que es imposible no enamorarse, que no dicen ni una sola palabra.  Hazanivicius ha dirigido con sumo encanto una película antológica, reivindicativa, de esas cuyo sentido para la emoción perdura pasado el tiempo, a la que cuesta negarle el triunfo conseguido con la sencillez, el respeto y el rendido amor al cine.

    Por respeto al público, esta crítica no citará las numerosas escenas inolvidables que regala este romance entre un actor de cine mudo y una joven estrella en ciernes, pero sería injusto no admitir que, a lo largo de 100 minutos que pasan como un respiro,  ‘The Artist’ nos conmueve con imágenes, gestos, momentos de puro cine, ya sea con un perchero, unas tomas falsas o una frase escrita en un espejo. Y sí, el milagro es posible y, en 2011, un cine puede quedarse en silencio absoluto, se pueden escuchar nítidamente las risas y los suspiros de unos espectadores cautivados ante la historia de George Valentin y Peppy Miller.  El mundo exterior desaparece y, para cuando vuelve el sonido y los colores, uno se descubre sonriendo, feliz, con el corazón en blanco y negro y los pies bailando claqué. En definitiva, si el cine es magia, ‘The Artist’ es el mejor truco que se ha visto en mucho tiempo.  

     

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