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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 08
    Abril
    2013

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    'Tesis sobre un homicidio' - El último movimiento

     

    Ese momento de la partida en el que todo depende de una última carta, un último movimento que sirva para desequilibrar la balanza, victoria o derrota, nada de medias tintas ni compasión. Si tienes la carta ganadora, es tu momento. Si tienes dudas, caes con todo el equipaje. El thriller, el bueno, el de verdad, siempre ha sido la perfecta metáfora del juego mental predispuesto entre el espectador y el cineasta, un tablero de ajedrez donde las distintas piezas se van moviendo al antojo de una historia siempre abierta al juicio e intuición de aquellas personas que se sientan en la butaca con aspiraciones de investigar y descubrir el embrollo antes que los protagonistas del mismo. Una de las mejores y más redondas demostraciones del género era 'El secreto de sus ojos', una obra maestra en la que todo estaba narrado con maestría, inteligencia y emoción, un referente del cine argentino con la que más de uno se ha empeñado en comparar a esta 'Tesis sobre un homicidio' con la que lo único que comparte es nacionalidad y protagonista principal. Por lo demás, aún entendiendo el listón en el que se ha convertido la película de Campanella, pocas similitudes más se pueden establecer entre ambas.
     
    El director Hernán A. Golfrid adapta la novela homónima de Diego Paszkowski con buen pulso y oficio, otorgando todo el poder del relato a sus dos actores principales. Por un lado, Alberto Ammann, algo acartonado e inexpresivo, intimidado ante la presenca, con mayúsculas, de Ricardo Darín, ese actor, perdón, ese ACTOR capaz de hacerlo todo y hacerlo bien, poseedor de la mayoría de virtudes que se pueden señalar en un intérprete, es decir, carisma, sensibilidad, magia, personalidad, etc. Todas ellas en grandes proporciones. Un tipo que justifica el precio de una entrada, que te garantiza algo de valor, que te crees todo lo que te cuente, lo que viva, lo que sufra, lo que disfrute. Lo que sea. Su profesor de derecho borracho y maniático de los detalles vuelve a convertirse en otra demostración de genio interpretativo a la altura de muy pocos. No importa el resto, él siempre destaca. Sobre su batalla psicológica con el alumno, en todos los sentidos, Ammann gira una historia de asesinatos, secretos, traumas, miedos, locuras y romance, siendo este último el aspecto menos conseguido de la cinta, que se sigue con un interés constante, entrando en su telaraña de pistas y evidencias, esperando ese último movimiento que otorgue el triunfo o el fracaso de las hipótesis.
     
    Esquivando desvelar detalles diremos que, esa última carta sobre la que 'Tesis sobre un homicidio' debe redondear su propuesta termina convirtiéndose en una resolución, cuanto menos, arriesgada. Cuanto más, tramposa, incoherente.  Garantiza la discusión a la salida del cine, siempre agradecida, pero empaña en cierto modo la calidad de un film bien escrito, bien rodado y bien interpretado. Un thriller que en su decisión de ceder el protagonismo al proceso por encima de la solución termina dejando un sabor agridulce, cómo si realmente nunca hubiera llegado a importar demasiado el plan que hubiera trazado un espectador al que le  toca quedarse con aquello de que 'lo importante es el viaje, no el destino'. Afortunadamente, se trata de un camino con buenos paisajes y un guía apellidado Darín.  Ese ACTOR. 

     

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