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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 19
    Marzo
    2013

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    'Spring Breakers' - Arte en bikini

    Comentaba hace poco con unos compañeros lo complicado que puede ser escribir una crítica sobre una película que no te ha gustado, la necesidad de encontrar argumentos para destacar de algo que no te ha despertado el mínimo interés, que solamente te ha llevado al bostezo, que no ha conseguido evadirte del mundo exterior e introducirte en su universo. En el otro lado de la balanza, lo fácil que es hablar acerca de algo que te haya enamorado, que te haya hecho salir de una sala de cine en una nube, que te haya hecho aplaudir muy fuerte por dentro, hipnotizado ante unas imágenes y sonidos que abandonan la pantalla para clavarse en tu memoria. 'Spring Breakers' supone una opción real para ambas posibilidades. Una de esas películas que no dejan indiferente, que parecen (re)inventar géneros, que juegan con todo y todos, que establecen reglas y límites. Obras que, en definitiva, se aman o se odian. Y un servidor se posiciona, de manera apasionada, con el primer grupo.

     
    La nueva película de Harmony Korine es una de las películas más redondas que han llegado a la cartelera en bastante tiempo, una tormenta de sensaciones elevadas al infinito, una locura brillante y compleja que esconde en su interior la reflexión final sobre el libertinaje y la moralidad, la fiesta desfasada, la borrachera del sábado noche y los sueños imposibles que deja la resaca. Protagonizada por cuatro actrices, recalquemos ese término para que nadie se confunda, valientes, rendidas ante sus personajes, cuatro hadas, cuatro ninfas, cuatro caperucitas que vacilan a un lobo con el rostro de James Franco en una de las mejores interpretaciones de su carrera. Lo que queda, por encima del mensaje, es arte. Escenas antológicas como el atraco a la cafetería o su tramo final permiten descubrir en Korine a un director a tener en cuenta, capaz de equilibrar un conjunto que da la impresión de que, en otras manos, podría haber terminado en desastre. 
     
    Film generacional, una mirada pasada de rosca, poética, violenta, sucia y brutal sobre la oscuridad que rodea el paso a la madurez, la entrada a un mundo adulto entre pistolas, cocaina, música a todo volúmen, alcohol, sexo y atardeceres. Korine ha facturado una película llena de estilo, una orgía de luces de neón, balas, besos de tornillo y madrugadas eternas. Una oda a la figura del pop art actual, de la belleza de lo vulgar, de la inocencia, de las víctimas que se quedan en el camino. Cuatro princesas rebeldes que llaman a sus madres y sus abuelas para contarles lo bien que se lo están pasando, lo mucho que han madurado, lo que están creciendo. Cuatro heroínas en bikini. Cuatro iconos capaces de convertir una canción de Britney Spears en una de las mejores escenas que nos ha dejado el cine reciente. Las 'Spring Breakers'. Las protagonistas de una de las películas del año. 

     

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