Blog 
Pantalla Grande
RSS - Blog de Alberto Frutos Díaz

El autor

Blog Pantalla Grande - Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


Archivo

  • 09
    Febrero
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    'Moneyball' - Números de campeón

    Las películas deportivas nunca han sido santo de mi devoción, ni muchísimo menos. Exceptuando maravillas indiscutibles como ‘Million Dollar Baby’, ‘Alí’ o ‘Toro Salvaje’, lo cierto es que todas aquellas cintas que se centraban en aumentar la épica emotiva de los triunfos colectivos de un equipo o deportista lastrado por algún tipo de problema me provocaba, de primeras, cierta desgana, como si lo previsible de su propuesta marcara el sopor que producen las historias que sabes cómo empiezan, desarrollan y terminan. Otro de los factores que me distancia de este tipo de películas es el factor ‘biopic’, la necesidad de ensalzar a un personaje real, el destacar todas sus virtudes sin concesión alguna a los aspectos más ambiguos u oscuros. ‘Moneyball’ contaba con ambas cosas. Un equipo de beisbol (Atléticos de Oakland) y la figura de Billy Beane, su director general  que se hizo famoso por conseguir éxitos utilizando un nuevo método que implica construir un equipo competitivo con recursos económicos inferiores a la mayoría de los equipos en las Grandes Ligas, y empleando métodos estadísticos por ordenador para organizar a sus jugadores.  En esta parte es donde el interés crece y se tira por tierra los prejuicios previos, un factor diferenciador del resto de propuestas deportivas. Aquí pesa más el cerebro que el corazón, los números que los bates. Y, todo eso, sin dejar de lado la épica y la emoción.

    Porque, ‘Moneyball’, atrapa al espectador desde el primer momento, sumergiéndole en un mundo que muchos espectadores desconocerán por completo y, es más, posiblemente no tengan interés alguno en descubrir. Por eso tiene aún más merito el triunfo que supone esta película, apasionante y llena de intensidad, capaz de hipnotizar con unos diálogos ágiles y geniales (no hay que olvidar que los firman Aaron Sorkin y Steven Zaillan, dos de los mejores guionistas de la actualidad) y una dirección muy potente de mano de Bennet Miller, quién ha sabido comprender que la fuerza del relato no está en el triunfo deportivo sino en el proceso y desarrollo que lleva hasta el, en los riesgos tomados, en el apostar por algo que nunca se había hecho para, desde dentro, cambiarlo todo. Con muchos puntos en común con ‘La Red Social’, reitero que la mano de Sorkin se nota y mucho, ‘Moneyball’ es excelente en prácticamente todo, esquivando inteligentemente los tópicos del cine deportivo y en la sensibilidad más lacrimógena. Si  te emociona es con un gesto o una mirada de confianza entre sus dos protagonistas principales, un Brad Pitt soberbio acompañado de Jonah Hill, el cual llena a su personaje de ternura y simpatía.

    Nominada a seis premios de la Academia, ‘Moneyball’ justifica los elogios convirtiéndose en una de las mejores películas contextualizadas en el mundo deportivo de los últimos años, digna de sumarse a los títulos indicados al comienzo de esta crítica. El rugido de un estadio cobra más fuerza cuando se escucha desde un vestuario vacío, refugio de un tipo que apostó por David frente a Goliat y que celebra, con rabia y en soledad, el triunfo de un sueño en el que los números y las estadísticas terminaban siendo un conducto hacia el corazón y  la emoción más universal, la de superar el pasado y encontrar el lugar correcto. 

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook