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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 06
    Marzo
    2012

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    'Luces Rojas' - La moneda bajo el vaso

    Cuando uno entra en un cine a ver una película puede hacerlo de muchas maneras. Guiándose por las expectativas, preparando los cuchillos afilados por los prejuicios más viscerales, rendido de antemano por los nombres en mayúscula del cartel o con la predisposición de dejarse llevar sin reparos. Lo que ocurre es que, una vez la sala se queda a oscuras y el proyector da el pistoletazo de salida al viaje, la mayoría de argumentos se van al traste y todo depende exclusivamente de lo que ocurre en el periodo que transcurre entre los títulos de crédito iniciales y el último plano del trayecto. La magia, la emoción, el engaño, la decepción, el triunfo, la incertidumbre, todo ello son consecuencias directa de lo que se está contando y el modo en el que se está haciendo y, ante el aluvión de sensaciones que debería despertar una película, el espectador poco puede hacer más allá de derrumbar sus murallas o plantar muros frente a sus deseos. El cine, al menos así lo entiende un servidor, debe constituir siempre un ‘juego’ mutuo, una conexión directa entre el emisor y el receptor, un divertimento no exento de cualidades para permanecer en la memoria, cuanto más tiempo, mejor. Rodrigo Cortés, responsable de la notable ‘Concursante’ y esa obra maestra llamada ‘Buried’ que aún hoy justifica todos los aplausos recibidos, dispone en su nueva película, ‘Luces Rojas’ , un tablero donde cada instante, cada pieza, tiene un sentido final, el de conformar un truco magnífico que reta a un espectador que no puede evitar caer en la (bendita) trampa.

     

    Esta  historia de parapsicólogos y videntes disfrazados de estrellas de rock, de la cual es mejor saber lo mínimo antes de introducirse en su laberinto, supone un logro en la carrera de un director que ante la inmensidad de las expectativas ha optado por saltar al vacío, jugarse el todo por el todo con una película excesiva, espléndida, que tiene intriga, atmósfera y ritmo endiablado, donde es imposible encontrar descanso y cuyo relato esconde la capacidad de ir en constante crecimiento hasta desembocar en un desenlace tan arriesgado como acertado en su épica y finalidad de sorprender. ‘Luces Rojas’ propone un entretenimiento de cartas marcadas, que no engaña y que desafía, donde la butaca desde la cual observamos sus movimientos se convierte en un lugar para analizar y, paradójicamente, luchar por encontrar donde está la moneda, el movimiento escondido para destapar al mago, la búsqueda incesante de luces rojas en la oscuridad. Todo ello pilotado por un Rodrigo Cortés que certifica su capacidad como cineasta total con diversas referencias obvias (Shamalayan, Hitchcock, Nolan e incluso Lynch) que, sin embargo, no hacen más que engrandecer una personalidad propia, un modo de entender el cine como vehículo de respeto e incluso admiración absoluta al espectador, donde el mimo por el guión se complementa con una dirección tan ambiciosa como brillante.

     

    Arropada por una fotografía de Xavi Giménez más cercana al thriller político que al sobrenatural y con un reparto en estado de gracia donde, más allá de la maravillosa Sigourney Weaver y Robert De Niro en su mejor papel en años, brilla con especial intensidad Cillian Murphy, ‘Luces Rojas’ termina triunfando por la sencilla razón de que convence a los escépticos y a los creyentes, a aquellos que esperaban lo mejor de Cortés y a los que deseaban un tropiezo que apagara su nuevo trabajo. Porque, cuando uno mira un truco de magia, puede estar atento a la equivocación o, simplemente, disfrutar con la ilusión de que todo está ocurriendo realmente. En ambos casos dependerá, como en las películas, de la capacidad del mago para convencer con su moneda debajo del vaso. Rodrigo Cortés conoce el truco y sus mecanismos y por eso el recuerdo de ‘Luces Rojas’ se mantiene en la mente provocando una sonrisa cómplice y agradecida ante el genio que te ha ganado la partida con honestidad y, lo mejor de todo, con cine.

     

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