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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 14
    Marzo
    2012

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    'Intocable' - Caer bien a todo el mundo

    Empecemos con los datos. Veamos, ‘Intocable’ estuvo  10 semanas consecutivas en lo más alto de la taquilla francesa, con más de 18 millones de espectadores, convirtiéndose en una de las películas con mayor recaudación de la historia de su país de origen, entusiasmando a público de todas las edades y a gran parte de la crítica. Se habla de la más que posible opción de realizar un remake norteamericano. Su pareja protagonista son estrellas e incluso uno de ellos, Omar Sy, consiguió el César a Mejor Actor por su interpretación venciendo de esta manera a Jean Dujardain, galardonado días después con el Oscar por su maravilloso George Valentin de ‘The Artist’. Todo esto, sin la ironía final, es lo que la inmensa campaña publicitaria ha querido destacar en el estreno en nuestro país de esta historia inspirada en hechos reales sobre la relación entre Philippe, un rico aristócrata y su cuidador a domicilio, Driss, un inmigrante de un barrio marginal recién salido de la cárcel. La pregunta, pues, es inevitable. ¿Es comprensible todo este entusiasmo generalizado? Sí. Otra cosa es si es realmente merecido y, en ese punto, es donde las cosas se empiezan a ver diferentes.

    No estamos ante una mala película, ni mucho menos, pero no es la joya que nos han vendido. Todo en ‘Intocable’ es amable, sencillo y con un encanto incontestable basado en sus actores protagonistas, notables François Cluzet y el mencionado Omar Sy, pero más allá de eso no existe en ella nada especialmente memorable, ni una sola escena o diálogo que consiga perdurar en el corazón o la cabeza. Es una película pensada, escrita y realizada para gustar a todo el mundo, sin importar la edad, con las dosis justas de diversión y emotividad. Y lo cierto es que se agradece que sus responsables no hayan querido convertir esta historia en algo lacrimógeno o manipulador con los sentimientos del espectador, que otorguen un aroma cotidiano a lo que se cuenta, casi doméstico, que no abusen de las lágrimas y prefieran arrancar unas carcajadas que, en cualquier caso, pocas veces van más allá de la media sonrisa. El problema es que no consigue más que eso, no profundizan en ninguna de las tramas tratándolas de manera superficial, dejando en puro estereotipo a personajes que podrían haber dado mucha más consistencia a la película.

    Sería incoherente, y hasta absurdo, pensar que la búsqueda del éxito masivo de una película es algo negativo. Todas, o la inmensa mayoría, lo hacen. Sin embargo, para diferenciarlas, siempre nos queda la calidad más allá del ejemplar envoltorio y en eso, lamentablemente, es donde ‘Intocable’ no termina de dar la talla. Porque el problema de intentar caerle bien a todo el mundo es que puedes resultar cargante y que la sinceridad que llevas por bandera se descubra como artimaña para cautivar corazones fáciles y nudos en la garganta que vienen puestos de casa. Se disipan los matices y, al final, se ven  las costuras. Trampas para todos los públicos, sí, pero trampas.

     

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