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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 07
    Diciembre
    2012

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    'El origen de los guardianes' - Caer en el miedo

    A todas las costumbres navideñas,más allá de los alumbrados de las calles, cada vez más recortados por falta de presupuesto y no de ilusión, los villancicos, ese género musical ninguneado y extremadamente preciosista en lo melódico, los turrones, cenas y comilonas familiares y compra/venta de regalos a última hora, es inevitable sumar esas películas que, con el paso del tiempo y como consecuencia de repeticiones anuales, se han convertido en films cuyo visionado alejado de esta época del año parece restarle logros y encanto. A las clásicas 'Qué bello es vivir', 'Solo en casa', 'Plácido' o 'Eduardo Manostijeras', tres obras maestras sin discusión en su género, se han intentado añadir un buen puñado de películas animadas que intentaron, con mayor o menor suerte, entrar a formar parte de este particular ranking. Robert Zemeckis patinó con la azucarada 'Polar Express' y tampoco convenció con la superior, pero irregular, adaptación de 'Cuento de Navidad'. Henry Selick, con la inestimable ayuda de Tim Burton, se apuntó el último gran triunfo del género con 'Pesadilla antes de navidad', joya de culto y referente imprescindible del cine de animación como fuente inagotable de merchandising pop. Y, aunque no contara con el respaldo público suficiente, no podemos obviar 'Arthur Christmas', sobresaliente cuento navideño firmado por la factoría Aardman que elevó el listón el pasado año. Con estos referentes llegamos a las fiestas de 2012 y nos encontramos con una nueva pretendiente, 'El origen de los guardianes', adaptación del libro de William Joyce con el que se presente fundir dos universos tan cercanos y alejados al mismo tiempo como el de Guillermo del Toro y la maestría artística del director Peter Rampsey que se estrena como director en la gran pantalla tras trabajar con David Fincher, Steven Spielberg o Francis Ford Coppola, entre otros.

     
    Parece complicado que 'El origen de los guardianes' se convierta en clásico navideño pero, en cualquier caso, no termina de parecer su objetivo principal. Esta historia que nos presenta al Creador de Sueños, al Hada de los Dientes, al Conejo de Pascua, a Papa Noel y a Jack Frost como una especie de Equipo A dispuesto a acabar con el coco, tal cual, tiene en su premisa su mayor virtud y su peor defecto. El punto de partido, tan original y brillante, despliega tal cantidad de posibilidades narrativas y visuales que, al final, uno echa en falta algo más de sustancia, una pizca más de oscuridad y profundidad en un relato que intenta ser adulto sin dejar de guiñar el ojo al público más infantil. Sus tramos más oscuros, marca del Toro, y el drama de la mayoría de sus personajes, especialmente el de su protagonista, elevan a la película hasta un lugar cercano, y perdón por el omnipresente referente, a Pixar, influencia directa en el planteamiento del flashback central de la película,  y encuentra un equilibrio algo distante con el aspecto más lúdico de la propuesta, aquel que convierte a la película en una trepidante montaña de rusa, visualmente muy potente y divertidísima en sus frenéticas escenas de acción. 
     
    Junto a la estupenda banda sonora de Alexander Desplat, el músico más solicitado de los últimos años dentro del séptimo arte, el guión de David Lindsay - Abaire consigue el más dificil, el de otorgar su momento a cada uno de los personajes consiguiendo que, más allá de la simpatía que cada uno sienta por alguno de ellos, todos tengan el mismo nivel de importancia a lo largo de un relato que termina por mostrar sus cartas más amables en un final que, a base de emoción, consigue transmitir su mensaje de ilusión con más maña que fuerza. Un mensaje que suena más necesario que nunca, que hará que los más pequeños salgan del cine entusiasmados, aunque puedan aburrirse en algunos tramos y a los padres convencidos de que, pase lo que pase, ande hundiéndose el país, el mundo peligre cada día un poco más, con o sin Mayas, la Navidad sigue ahí, insistente en encender, al menos, una luz entre tanta oscuridad. 'El origen de los guardianes' no es, ni muchísimo menos, uno de esas películas navideñas que revisaremos dentro de unos años como clásicos pero, a día de hoy, parece la más necesaria. Aunque solo sea por tentarnos a no caer en el miedo. 

     

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