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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine, música y series. El cine es el primer arte, nunca el séptimo.

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 02
    Diciembre
    2013

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    'El Consejero' - Consejos para nada

     

    Existen muchas maneras de enfrentarte a una sala de cine. Puedes introducirte en ella con la ilusión de un niño pequeño, entusiasmado con la idea de que lo que te van a contar dejará huella en la memoria y servirá para (re)enamorarte del séptimo arte. Por otro lado, puedes dejarte sorprender, no establecer ninguna exigencia más allá del mero entretenimiento y disfrutar lo mínimo. Y, por último, la opción más perezosa, esa predisposición negativa, tener la certeza de que se tiene que dar muy bien para que todo salga bien. Cada vez es más complicado llegar a una sala de cine con la mente en blanco, sin opinión previa y, en el caso de 'El Consejero', aún más. Por los nombres que aparecen frente y tras las cámaras (y guión), estabamos ante una de las películas llamadas a marcar el año cinematográfico que va terminando. Lo que, en el papel, era un éxito seguro se convirtió, con el paso de las críticas que iban apareciendo, en un desastre mayúsculo. Al final, quedba sentarse en la butaca y esperar que todo el mundo estuviera equivocado, que el naufragio no fuera para tanto y la esperanza de que tanto apellido ilustre pudiera salvar los muebles. Dos horas después, la sentencia es firme, pocas veces tantos buenos factores habían dado un resultado tan decepcionante. 

     

    No es lo mismo escribir un libro que escribir un guión y ese es el principal error de una película convencida todo el tiempo de su grandeza y profundidad. Lo que en papel podría funcionar con poder y contundencia queda convertido en un conjunto de discursos pedantes y pseudofilosóficos, recargados, hinchados hasta la extenuación. Todos pretenden sumar intensidad a una película que, para su director, es otra cosa totalmente diferente. A estas alturas duele, pero no sorprende, que un director como Ridley Scott, un tipo al que le debemos unas pocas obras maestras, sí, pero muchas más decepciones, no sea capaz de entenderse con alguien como Cormac McCarthy, escritor prodigioso, ahí está 'The Road' para demostrarlo, pero guionista bastante perdido en sí mismo, regodeandose en sentencias, que no diálogos, tan poderosas como gratuitas. Porque lo que se cuenta en 'El Consejero', más allá de una (muy) sencilla trama de narcotráfico, no es más que una reflexión sobre el poder del miedo, la maldad en el ser humano, impostada o real, la decadencia de una sociedad capaz de todo por nada, la soledad y la venganza, ensalzar el rostro del cazador frente a la inocencia del engañado. Con todo, lo que queda al final es el vacío más absoluto, los monólogos más forzados, la incomprensión latente y una complejidad innecesaria.

     

    Su reparto formado por, ojo, Michael Fassbender, Penélope Cruz, Javier Bardem, Cameron Díaz (protagonista de una de las escenas sexuales más absurdas que recuerdo) y Brad Pitt, se convierte en el punto más fuerte de la propuesta. Todos notables en unos personajes en la permanente línea que separa lo ridículo de lo interesante, pero incapaces de mantener el interés en una trama enrevesada, desordenada, incoherente hasta la extenuación. Y, lo peor, con todo, es su prepotencia. Porque, al final, solamente hay una cosa peor que ser una mala película y es ser una mala película y creerte buena. Buenísima. Y no. Claro que hay escenas potentes, claro que está todo bien rodado pero eso es muy poco bagaje para una película que lo tenía todo para funcionar. Y ahí está el error. Sus responsables entraron en la sala convencidos de tener entre sus manos una obra maestra, un thriller diferente, un discurso memorable y, tan embobados estaban, que no se dieron cuenta de que lo que realmente estaban ofreciendo era un bostezo. Y ya que hablamos de consejos, os dejo uno claro, evitadla. Por el bien de vuestras expectativas. 

     

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