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José Hernández Mondéjar

José Hernández Mondéjar es un opinador de temas políticos que, sin tapujos, transforma en palabras el sentir de los ciudadanos de a pie.

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El que no quiera polvo que no se arrime a la era


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  • Hoy, en la Asamblea, la corrida del año

    Hoy torean... perdón, declaran ante la comisión de investigación de la desaladora los expresidentes del Gobierno regional Alberto Garre y Ramón Luis Valcárcel. El primero, de momento, ha terminado sus días en la política, excepto que le dé por liderar un partido regionalista forzado y empujado por su propio partido, que prefiere verlo enfrente que al lado, va a responder a lo que se le pregunte ¿pero va a decir lo que puede saber y no se le pregunte? Su declaración ante la citada comisión es más importante de lo que ustedes puedan creer, pues de lo que él diga le pueden caer chuzos de espinas por Murcia, España y Europa al otro expresidente, Valcárcel.

    Alberto Garre sabe, lo debe de saber muy bien, cómo se urdió el entresijo de la desaladora y las recalificaciones. Y lo debe saber, no porque hubiese participado, sino porque ha estado en el sillón donde todo o casi todo se sabe. Ser presidente del Gobierno de la Región te pone en el sitio indicado para que todos los chismes, diretes y correveidiles te lleguen gratis, sin pedirlos, y a éste, a buen seguro, le han llegado por arriba, por abajo y por todos lados. Si Alberto es conocedor de muchas cosas, hoy debe decirlas, sin comerse el más mínimo chascarrillo, porque de no hacerlo su fama de honrado y honesto se desinflaría. Cuando se es honrado, se es en todas partes y ocasión... y ésta lo es.

    Los murcianos de cualquier color político esperan mucho de él y no debiera decepcionarlos. Es posible que en estos momentos haya tenido llamadas telefónicas presionándolo para que se calle algunas cosas que pudiera saber o que algunos sospechan que sabe, incluso que le hayan prometido algo que a él le vendría muy bien. Claro que después de ver el pago que le dieron por su fidelidad al partido y a Rajoy una buena patada entre las piernas lo mejor que debiera hacer es no arriesgarse a recibir otra.

    Por eso, por los murcianos que siempre confiaron en la honradez de Alberto Garre y que siguen confiando, debe abocar cuanto sabe, sospecha y piensa, hablando mucho, claro y alto, y si lo que diga abre las vías judiciales que tan cerradas han estado en Murcia en comparación con otras regiones y por cuestiones menos importantes que nadie entiende por qué, ¡que se abran de par en par! Porque si calla, disimula, se vuelve demagogo y no dice lo que debe decir, dejará de ser el Alberto Garre que todos conocemos... y que se olvide de su vuelta a los ruedos, si es que piensa volver. Es el momento de que Alberto dé la cara, pues que la dé y nos brinde una buena faena.

    El otro expresidente que declara es Ramón Luis Valcárcel, mi expresi. Ahora mismo, debiera ser el murciano más popular y querido de la región, tanto por su trayectoria como por el puesto que ocupa, pues tener un murciano en una vicepresidencia europea es todo un orgullo... pero su popularidad, por el perfume, la tiene cagada. Una pena.

    Mi expresi tuvo una primera parte de cuatro años espectacular que le coincidió con un mucho por hacer y unas leyes que le permitían jugar con los presupuestos para endeudarse casi todo lo que quisiera. Jugó con presupuestos desorbitados, como hicieron casi todos los alcaldes de la región, concediendo cuanto se le pidió por todas partes. ¡Qué bueno es Ramón Luis! ¡viva Valcárcel! le gritaban los alcaldes por sus pueblos ante el rápido crecimiento regional que se palpaba, desconocido hasta ese tiempo. Luego, vinieron las siguientes etapas, en las que, da la sensación, se fue sintiendo cada vez más Charles Chaplin en El Gran Dictador. Levitaba. 

    Nadie le tosía, nadie se atrevía a replicarle, sus comparencias en la Asamblea eran rodillos, pisoteó al PSOE y a IU con tal menosprecio que era ofensivo. Sus egocéntricas intervenciones parecían locuciones más propias de un régimen dictatorial que de uno democrático. Al ser el más listo de la clase, Valcárcel fue el primero en darse cuenta de que, ante el negro panorama que se avecinaba, lo mejor que ya podía hacer era largarse y buscó la forma de dejarle el marrón a otro, pero erró en el sucesor, al apoyarse en un hombre honrado y honesto que no le iba a tapar nada sospechosamente turbio, si lo tenía.

    Luego vinieron sus desplantes y salidas de tono dentro del partido, su querer seguir manejando como a marionetas a los garristas que gobernaban y terminando por cargárselos a todos con el nombramiento de su heredero, Pedro Antonio Sánchez, y el fusilamiento electoral y político de Alberto Garre y los suyos. Su plan, si lo tenía, le hubiese salido perfecto de no ser por un error. ¿Cuál? Muy sencillo: volver a confiar en el tirón electoral de Pilar Barreiro, lo que le hizo perder la mayoría absoluta en la Asamblea Regional, que hoy es la que le está poniendo en la picota. Perdida la mayoría absoluta, por un diputado, no ha podido evitar que afloren las semillas que antaño sembró y que nunca quiso que germinaran.

    El valiente abogado murciano Diego de Ramón, al que algunos peperos quieren descalificar, no es más que un hombre sencillo que no quiere que algunos se marchen de rositas tras haberla cagado en la política, si es que lo han hecho, cuanto menos tufillo hay, y entre los que se encuentra Valcárcel, todo un vicepresidente europeo al que, da la sensación, la Justicia ha protegido más de lo normalmente admisible, facilitándole una puerta de salida dentro del oscuro laberinto judicial. 

    Que no se piensen hoy los que le van a interrogar que se van a encontrar a un Valcárcel cabizbajo, arrugado y acojonado, que no, que se equivocan, que aquí hay mucho trapío para cuatro maletillas aficionaos. Ya lo verán, hoy mi expresi, en abierto o cerrado, va a poner los cojones en la mesa y va a sacar toda su artillería dialéctica, cargada de ejemplos y charangas, para comerse a sus interrogadores. Hoy la lidia, que debiera ser pública, con luz, taquígrafos y criticones presentes como un servidor, es de primera y no me extraña que mi expresi salga con las orejas y los rabos, perdón por el símil, de los preguntadores oficiales. La venta de entradas de la corrida del año en la Asamblea Regional hubiese sido todo un éxito con lleno hasta la bandera. Casta y bravío no le van a faltar a mi expresi, ni tampoco jeta, para empitonar a los de la comisión dejándolos en el más cruel de los ridículos y justificar lo injustificable, haciendo que la culpa sea de todos menos de él, consiguiendo, no solo que nos lo creamos, sino creérselo él mismo. Que hable ¡pijo! que dé explicaciones del pifostio económico que nos ha dejado con la desaladora y las frustradas recalificaciones, y ya de paso de to' lo que ha dejado por ahí. 

    Como dice mi amigo Javi, ¿de verdad es creíble que imputen a varios consejeros del mismo ramo, con peste a cagada, y el jefe ni se haya manchado ni la haya olido? ¡A otro con ese cuento! Lo dicho: mi expresi, con dos cojones, sale hoy a hombros por la puerta grande de la Asamblea con las orejas y los rabos de sus interrogadores si los de la Comisión no se arrugan o Garre no lo capa, perdón, quiero decir si no lo evita cantando to' lo que sabe.

     

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