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Nacho Tornel

Como concejal del Ayuntamiento de Murcia por Izquierda Unida- Verdes intentaré seguir el propósito que siempre me ha movido: estar al servicio de un mundo un poco mejor. A veces para solucionar problemas y otras para crearlos, porque las dificultades pueden ser buenas si nos hacen despertar. Pondré ...

Sobre este blog de Sociedad

Espacio para reflexiones políticas sobre la actualidad en la ciudad de Murcia desde una perspectiva de Izquierda.


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  • 13
    Noviembre
    2013

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    El PhotoCall

    Que todos los imputados en el Caso Umbra van a coordinar de alguna manera las futuras estrategias para salir airosos de esta parece evidente. Pero a nadie engañan. El PP ha asumido que con la acumulación de casos de supuesta corrupción entre sus responsables le resulta más práctico diseñar un protocolo común para todas las defensas. Hay que ser eficientes en el trabajo, tanto para delinquir como para defender a presuntos delincuentes.

    En el caso Umbra ya ha aparecido el protocolo, que se basa en ir a por los representantes de la Justicia, sea como sea. De este criterio sale la foto de un presunto delincuente señalando con el dedo acusador al Fiscal anticorrupción y al Juez del caso. Así estamos. El que se balanceaba en el yate de lujo de un empresario al que días después iban a beneficiar con la práctica del urbanismo a la carta, el que redactó los informes pertinentes en calidad de funcionario público para enriquecer a un particular (todo ello supuestamente, presuntamente, blablablá) ahora se pone digno y se hace el ofendido. Ya sabemos que Herodes era un santo (y su hermano Antibas podría confirmarlo) pero ni el Papa Francisco puede explicar esto.

    El protocolo se aplica sin limitación geográfica (ya saben lo del gringo: “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”) en Baleares, en Alicante, en Madrid y ahora en Murcia.

    ¿Qué dice nuestro alcalde? Nuestro alcalde no dice nada, que es su tarea fundamental. Pero comete un grave error. Otra cosa es que su situación le suponga tener que hacerlo.

    Yerra Cámara al sumarse a la foto. Se lo explicó la portavoz de IU-Verdes en el último Pleno municipal, cuando pedimos su dimisión. Hay una foto, la del yate, con una banda de muy presuntos corruptos bailando alegres sobre la cubierta de un yate, envueltos en humo de puro y champán. Y hay otra foto, la del Pleno municipal de 30 de septiembre de 2004, cuando la orgía de modificaciones del Plan General Urbano de Murcia y el anuncio de cesión de terrenos a la UCAM como fin de fiesta, donde el equipo de gobierno puso letra a la música de los piratas.

    Cámara, decía, se equivoca al arrimarse a los presuntos delincuentes. No nos vamos a engañar, Peñalver abre senda pero todo está coordinado por las respectivas defensas. A algún camarada concejal del PP le he comentado en ocasiones mi convicción de lo oportuno de una dimisión a tiempo por parte de Cámara. El alcalde goza de una imagen entre los ciudadanos poco maltrecha pese al temporal. Peor lo tiene en el interno del PP. Creo una realidad que Miguel Ángel Cámara goza aún de crédito social. Por tanto, una manera de afrontar con dignidad el conflicto que tiene encima sería refrendar esa imagen casi impoluta con una retirada a tiempo. Eso equivaldría a defender su convicción de absoluta inocencia respecto a los hechos que se le imputan. No es un paso fácil para un animal político como él, sin duda, pero no se me ocurre otra salida.

    Al contrario, Cámara se arrima a los del puro y la copa para la foto. Y, claro, sale torcido, ladeado, con la columna vertical (como dicen mis alumnos) doblada. A quién se le ocurre. Es decir, Cámara recurre al protocolo de actuación de los imputados del PP, no de quien se considera inocente y perseguido injustamente. El cambio de discurso es evidente y lleva parejo un giro en la estrategia de su defensa. Ha adquirido el lenguaje procedimental de los imputados que se saben cogidos por salva sea la parte y abandona su hasta ahora proclamada inocencia. Él sabrá.

    En su partido nadie le dice nada. En su partido hay quien aplaude. Al Fiscal, quiero decir.

     

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