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Nacho Tornel

Como concejal del Ayuntamiento de Murcia por Izquierda Unida- Verdes intentaré seguir el propósito que siempre me ha movido: estar al servicio de un mundo un poco mejor. A veces para solucionar problemas y otras para crearlos, porque las dificultades pueden ser buenas si nos hacen despertar. Pondré ...

Sobre este blog de Sociedad

Espacio para reflexiones políticas sobre la actualidad en la ciudad de Murcia desde una perspectiva de Izquierda.


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  • 27
    Septiembre
    2012

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    Autoritas

    El Rector de la UMU, señor Cobacho, ha cometido un error estratégico. También ético, a mi modo de ver, y no menor. Fundamentalmente, Cobacho ha pisado un charco innecesario. De alguna forma, demasiadas partes están gestionando con poco acierto el sentido de la protesta contra la opresión que sufre la Universidad pública murciana, representada el día de la frustrada inauguración del curso universitario.

    La Universidad respondió con un contundente escrito que incluía la intención de cargar contra los precursores del acto de protesta. Todo el mundo piensa solo en la figura de los estudiantes allí personados, ésa es otra. A partir de ese momento la institución y su representante tienen obligación de mantener su grave amenaza.

    E inmediatamente surge el chivato, el comemierda que sueña con ser matón y por eso señala con el dedo a las personas que formaron parte del conflicto. Un tal Martín Villa también hacía cosas así. El cobarde acusador forma parte de los responsables de que el gobierno regional deba a la UMU la importante cifra de 60 millones de euros pero el cinismo de los chivatos monaguillos le protege de cualquier pudor.

    Cobacho no ha realizado, creo yo, una interpretación política de lo sucedido aquel día. Lo demostró al calificar de "gamberros" a los implicados; es decir, gentecilla sin vocación ni interés por el sentido público de la Universidad. Con igual ausencia de criterio político hizo pública la amenaza de expulsar de la Universidad a los "violentos", y quedó automáticamente obligado a cumplirla. Pero le espera lo peor: no lo va a hacer como acto autónomo y libre.

    El chivato ha visto la ocasión que ni pintada para matar dos pájaros de un tiro. En primer lugar, para seguir despolitizando el asunto y escondiendo el verdadero problema, la deuda, a base de fomentar la vulgar disputa con el PSOE. Pero, sobre todo, el chivato, el comemierda está obligando a Cobacho a que, al cumplir su amenaza, lo haga exactamente sobre la cabeza de quienes el PP ha señalado previamente de manera pública. De esta forma, inexoráblemente Cobacho habrá servido a los intereses del mismo gobierno que mantiene a su Universidad en la más absoluta penuria, impidiendo cualquier línea de investigación, cualquier futura ampliación.

    Que no se confunda el Rector. Para el PP lo de machacar a unos pocos jóvenes no es más que una diversión, una forma más de exhibición prepotente que solo en zonas de pastoreo se consiente. En realidad, a quien está poniendo a prueba el gobierno regional es a él mismo y su autonomía a la hora de actuar en tanto que representante de toda una institución y su masa social. Cobacho se ha metido en un charco. Necesita un golpe de autoridad. Perdón, necesita dar un golpe de autoridad, de autoritas. Si no, estaría a punto de obrar en beneficio de quienes ahogan a la UMU y a la UPCT. Se lo están indicando con fotos.

    El PP quiere una Universidad sometida, dócil, agradecida, subvencionada. Para eso, lo mejor es asfixarla económicamente y sentarse a esperar que alguien le pida clemencia. No es posible que toda la Universidad murciana no sea capaz de plantar cara a un gobierno regional mediocre, paleto, falaz. No es posible una Universidad callada y acallada. Cobacho puede pegarse un tiro en el pie, como Froilán o como unos gamberros de mi barrio cuando iban a robar una caja de ahorros. Como me tomo el vermú con ellos me lo recuerdan todas las semanas. 

    El señor Rector tuvo a los estudiantes de su parte cuando optaba a serlo. Conoce el paño, a buen seguro. El señor Rector sabe desde dónde le vienen los problemas. Lo explicó su colega de la UPCT el mismo día que bramó el chivato: está en zona roja, asfixiado.

    Le ruego al señor Cobacho ponga en liza toda su destreza, su altura de miras y su espíritu universitario más recio para no ensañarse con el eslabón más débil. Los gamberros nunca lo hacen, es un decrédito. El chivato, sí. El chivato sabe que allí estaban presentes otros, pero con esos no quiere atreverse. No se trata de pasar por alto pero tampoco de machacar a quien se ha atrevido a no transigir, cuando la norma es dejarse pisar con tal que el comemierda de turno no te señale con el dedo. Hágalo pensando en Antonete Gálvez, en Vicente Medina (Valcárcel leyó una vez "La cansera" en el campus de la Merced, sin enterarse de nada, claro)  o en don José López Almagro, cuya obra llena de libertad y sabiduría fue literalmente escondida por algún docto profesor de la UMU, de añejo apellido, para que no cundiera el mensaje.

    No cometa, por favor, el terrible error de aupar al chivato y su banda.

    PD. Para los amigos del PSRM: ¿hay alguien?

     

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