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Mirada Exterior
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  • 18
    Octubre
    2012

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    Los votos que ruega Clinton


    Dice Willian Clinton, que de campañas electorales algo sabe, que el presidente Obama estuvo “terrorífico” en el Segundo cara a cara con el candidato republicano Mitt Romney, celebrado la pasada en noche en la Universidad Hofstra de Nueva York.  Tiene razón. A diferencia de lo que ocurrió en el primer encuentro, el actual mandatario estadounidense sacó las uñas y afrontó sin contemplaciones temas de políticas públicas,  desempleo e inmigración. Encontró digna respuesta en su rival, todo hay que decirlo.

     Mientras Obama da la cara, Clinton, antaño enemigo acérrimo del aspirante a la reelección, se ha convertido en el clavo ardiendo al que se aferra el presidente, sabedor de que su antecesor demócrata mantiene un altísimo grado de popularidad entre votantes de todos los palos. Los americanos adoran al travieso Bill. Han perdonado sus comportamientos poco recomendables en el despacho Oval y recuerdan sus mandatos como épocas doradas de los Estados Unidos en el siglo XX.

    Advierte el marido de la secretaria de Estado, Hillary Rodham,   que los 20 días finales de campaña serán cruciales. “Ganaremos esto si vamos detrás de cada voto. Barack necesita el apoyo de todos los que creen en él”. En una de las decenas de misivas que el equipo de Obama envía a sus seguidores, concluye solicitando un donativo de cinco dólares o más.

    El caso es que esos mensajes personales fortalecen y anclan las “raíces” en las que se fundamenta la campaña demócrata. Puerta a puerta, mail a mail, sin dar nada por supuesto ni ninguna batalla por ganada con antelación, En castizo: “No vendas la piel del oso antes de cazarlo”. Ese precepto  basa la estrategia electoral en Estados Unidos. En Europa es lo contrario. En muchas ocasiones los candidatos se suben a un pedestal y dan la impresión de hacer un favor a los electores. Craso error. Pedir votos con humildad es el mejor camino. Si ese ruego va acompañado de logros y  argumentos miel sobre hojuelas. Ahí es donde cojea Obama. ¿Quien decía eso de que las promesas en campaña están para no cumplirlas?. En Estados Unidos eso ocurre a veces. En otros países es lo habitual.   

     

     

     

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