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  • 29
    Mayo
    2014

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    Muertos vivientes

    Juntos-podemosLa irrupción meteórica de Podemos en la política nacional y europea ha supuesto una luz de esperanza para todos aquellos que vemos en el bipartidismo una fórmula obsoleta de hacer política que facilita, entre otras muchas cosas, la prácticas totalitarias y corruptas, la separación de la clase política de los ciudadanos y de sus problemas, y la entrega de la democracia a los mercados.

    Sea cual sea el futuro que le espere a la formación de Pablo Iglesias, su eclosión en las elecciones europeas del pasado día 25 ha supuesto la devolución a los ciudadanos de su capacidad de decidir, que parecía perdida o abandonada a un escepticismo derivado de la impotencia y la desilusión frente a las prácticas de los dos partidos mayoritarios. La crisis económica nos había convertido en muertos vivientes, sin esperanza ni futuro. Éramos una población deprimida, pues es imposible vivir sin ilusión.

    Podemos, desde su formulación misma, nos devuelve la capacidad de desear, de agencia, de ilusionarnos con un país que puede recobrar la dignidad perdida, con una sociedad que recupera su conciencia política y ciudadana.

    Por eso, por las posibilidades que despierta, el stablishment de derechas y de izquierdas se ha apresurado a demonizarlo. Todos coinciden en los riesgos de que recuperemos la fe en el futuro, de que perdamos el escepticismo y nos incorporemos activamente a la esfera pública. Desde la derecha más reaccionaria y sus voceros, hasta algún que otro tertuliano de La Ser, o el mismo expresidente Felipe González, salen a la palestra para advertirnos del peligro que encierra una formación que no tiene deudas con nadie, que promete la transparencia y la honestidad, y que cree en la democracia y en el futuro. Allí donde debería haber aplausos, porque la ilusión y la vitalidad han vuelto (han vuelto precisamente de la mano desaparecido y añorado espíritu del 15-M), nos encontramos con advertencias.

    Más allá de lo que le depare el futuro, de deseables alianzas no exentas de riesgos, Podemos es una bocanada de aire fresco que el poder teme.

    Los dueños del castillo ven peligrar su feudo, se remueven en sus sillones, nos amonestan: ojo, que llegan los malos, el mismísimo Lenin, el demonio, Satanás.

    Puestos a elegir, nos prefieren muertos mejor que vivos.

     

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