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  • 11
    Julio
    2012

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    El lado amable de la vida

    El mismo día en que Rajoy anuncia medidas que acabarán con la clase media española, los funcionarios que consumen, viajan, activan la economía amparados hasta ahora en una seguridad presupuestaria, modesta pero constante, que el presidente acaba de liquidar, el mar está calmo como una balsa de aceite. Son las nueve de la mañana, dos pescadores lanzan sus cañas sin prisa, y una decena de paseantes descalzos dejan sus huellas en la arena que bañan las olas, frescas y reconfortantes.

    El cielo está poblado de pequeñas nubes que, de vez en cuando, ocultan el sol, como si este no quisiese asustarnos con su fuerza inclemente del mediodía, sino que nos acostumbremos a él poco a poco.

    Algunos ancianos madrugadores, de los que sostienen a sus hijos divorciados y cuidan a sus nietos, plantan previsoramente sus sombrillas y se bañan, la casa todavía dormida, antes del trajín de los desayunos. No quieren pensar en el futuro que aguarda a los suyos; ella prepara mentalmente la austera lista de compra, mientras él calcula si hoy podrá alegrar el postre con un helado o tendrán que conformarse solo con la socorrida sandía.

    En mitad de la playa, y a quince metros de la orilla, enormes artefactos flotantes prometen diversión a cinco euros. Un planeta Saturno con su anillo, intrincadas moléculas amarillas y verdes, algunos bacilos azules, se mecen sobre las olas. En algún lugar de la ciudad, una mujer pide en la puerta de una farmacia que alguien le compre un biberón.

    Hay un chiringuito vacío, torres de control, y un joven moreno y fibroso que realiza pausados movimientos de taichí sobre una esterilla verde. Acaba de perder su trabajo, pero espera encontrar otro antes de que se le acabe el paro. De no ser así, tendrá que marcharse fuera como ya han hecho algunos de sus amigos. Se ha dado de plazo unos meses.

    Miles de ciudadanos abren el periódico con temor, leen y sienten que sus derechos han sido hoy pisoteados.

    El sol, indiferente, asciende y disuelve las nubes.

     

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