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  • 20
    Marzo
    2014

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    22 marzo, Marchas por la dignidad

    H161810-944-655an salido de sus casas en grupo, hace semanas, caminan y duermen en los lugares que les facilitan otros compañeros, que les esperan en las distintas etapas de su viaje. Son hombres y mujeres como todos nosotros que han decidido ponerse en marcha por la dignidad del ser humano que esta sociedad salvaje está destruyendo. Seis columnas han salido desde diferentes puntos de la península, camino de Madrid, donde el próximo sábado 22 les recibirá una multitud para celebrar su iniciativa y apoyarla en una manifestación que, esperemos, si es que queda dignidad en este país devastado por la miseria económica y moral, reúna a un millón de personas. ¿Sabían ustedes algo de esto? Mi padre ve todos los telediarios de televisión. Varias veces al día. Todos los días. Y no sabía nada. Porque ni la televisión, ni los periódicos (excepto los digitales de izquierdas), recogen esta noticia. ¿Se imaginan? Niegan esta realidad sin más, como si no existiera. Hacen creer que no hay miles de personas activas, luchadoras, inconformistas. Presentan un país pasivo y sin narices para luchar, para que todos sigamos quietos en nuestras casas, lamentándonos individualmente, como mucho, preguntándonos: ¿qué puedo hacer? A la marcha por la dignidad que el 22 marzo llegará a Madrid se suman sin cesar colectivos profesionales españoles, además de apoyos internacionales. Es, sin duda, en estos momentos, el acontecimiento político más importante de nuestros país. Está sucediendo ahora mismo, pero nadie se hace eco. Es un acontecimiento negado, silenciado, hasta parece que no existiera. Por el empleo digno, contra los recortes, contra la reforma de ley del aborto y los desahucios, un manifiesto lleno de sentido común y de dignidad abre su página web, que pueden visitar quienes deseen conocer de qué se trata: http://marchasdeladignidad.org/ Equipos de periodistas infatigables deberían seguir el recorrido de estas columnas por la dignidad, y radiar, retransmitir o escribir la crónica de su aventura reivindicativa, día a día, como cuando asistimos a la vuelta ciclista o al París- Dakar. Pero no importa. Es más, importa que no importe. Y las personas como mi padre, que se informan por los periódicos convencionales y por la televisión, no saben nada de ellos. Hoy le hemos informado, mientras celebrábamos el día del padre, para que en la mesa, junto a nuestro vino y nuestra comida, hubiera también un lugar para ellos. El 22 de marzo, a las 17h, en Atocha. Todos a Madrid.

     

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