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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 09
    Abril
    2012

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    Un, dos, tres... resucitó otra vez

    Me crucifican anualmente. Al tercer día resucito y me marcho con la música a otra parte después de redimir al género humano. He ido profiriendo discursos sobre el amor, la paz y la justicia, tres cosas que debe haber en la vida pero que no relucen nada. El equilibrio presupuestario es lo único que interesa por encima de otros intereses.

    Quiere esto decir que los reyes del mambo no aprenden ni quieren aprender a pesar de que se persignen y vayan de santurrones cada día. Hacen de las suyas en el nombre del Padre para justificar mejor las desvergüenzas que disparan contra los sufridores del mundo. Ahí está un servidor, como el resto, con agonía, sudor y lágrimas. Flagelado hasta la saciedad por culpa de la intolerancia y del autoritarismo de los que se lavan las manos en el podio de la hipocresía y del desahogo.

    Te obsequian espinas, burlas y golpes. Cargas con el madero a cuestas y después te clavan en la cruz entre carcajadas. Siempre digo: "Papá, perdónales, porque no saben lo que hacen". No saben y persisten en esta gerra abierta en la que la ciudadanía se lleva todas las bofetadas. "En tus manos encomiendo mi espíritu", repito y vuelvo a repetir. Y va uno de esos imbéciles y me traspasa el costado con una lanza.  

    Menos mal que siempre resucito. Una y otra vez. Es caso es que todo cambia y nada cambia en el fondo. Los rollizos siguen igual de gruesos o más. Los flacuchos no engordan por culpa de la recesión a la que están sometidos pos sus gordinflones hermanos. Si es que se te quitan las ganas de redimir a tantas obstinadas sabandijas sin remedio gracias al egoísmo y a la ambición desmesurada que les nutren y contaminan a diario.     

     

     

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