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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 11
    Abril
    2012

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    Santa guita, guita, lo que se da no se quita

    Da gusto ser don Dinero, como yo, y vivir en uno de esos paraísos fiscales, jurídicos y bancarios. Algunos envidiosos quisieran desmantelarlos progresivamente. Y ello porque ciertas personas practican el noble deporte de eludir el pago de impuestos mediante sociedades... Los refugios de la criminalidad organizada, la corrupción, todo tipo de tráficos, fraudes y operaciones delictivas de grandes empresas o de gobiernos componen, llena de notas graves, la amplia sinfonía de la delincuencia económica que debe ser respetada en pro de la libertad.

    La igualdad económica y social en el mundo es una solemne memez. Afortunadamente. Yo, don Dinero, estoy al servicio de la voz de mis lujosos propietarios. La extrema pobreza no me produce la menor inquietud. La justa distribución de la riqueza sería una forma de terrorismo que Dios quiera que no se produzca jamás. Lo hermoso es la fuga de capitales y que la recaudación fiscal recaiga en las espaldas de los necios, que para eso son tan mequetrefes, con el beneplácito de unos gobernantes u otros.

    Sí, señor. Menos servicios públicos y menos Estado. Los privilegios de manera ilimitada son sólo para los listos. Los dueños de esta demoledora y chirriante maquinaria. La crisis y el desmantelamiento del Estado social y democrático tienen que seguir su imparable curso. La abundancia y la injusticia han sido la norma habitual de oro. Yo, don Dinero, sigo las órdenes de mis superiores. Contribuyo a los ajustes necesarios para que esto sea inamovible y más contundente todavía.

    ¿Ingresos tributarios para combatir la miseria? No, por favor, no. Me gusta que me blanqueen. Me excitan las tramas fraudulentas, los delitos contra la Hacienda Pública o la saludable evasión de la "santa guita, guita, lo que se da no se quita". ¿Impuestos especiales a los ricos de cara a contribuir al desarrollo de los débiles o a la inversión en energías limpias? No, muchas gracias.

    Que sea abonada la recesión por la mayoría para que la minoría no vea dañados los inalienables derechos de las personas decentes, por muy indecentes que pudieran ser. Lo dice don Dinero. Que conste. ¡Y a callar!     

     

     

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