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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 06
    Agosto
    2012

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    Jaque a la población

    Dos equipos. Piezas blancas a la izquierda y negras, negrísimas, a la derecha, muy a la derecha. Los peones oscuros se mueven e intentan dominar el centro del tablero. Los blancos están ahí como pueden y caen varios en la lucha por la organizada acción del otro conjunto. Las piezas negras quieren controlar la partida y obtener un rotundo éxito paso a paso.

    Las blancas ofrecen más palidez y no exhiben una estrategia bien orquestada como para aguantar y tener aspiraciones serias de triunfo. Simplemente se defienden. Poco, mal o regular. No pisan firme ni con ánimos de victoria y parece que de antemano se resignan. Los caballos negros esquivan al enemigo y saltan por encima de las piezas del otro grupo. Los alfiles blancos corren alocadamente por los pasillos en diagonal, cada uno por el suyo, pretendiendo eludir algún golpe que pueda tumbarles.

    La torres negras muestran el vigor de sus murallas irrompibles. Las blancas reciben ataques y caen pese al intento de ser protegidas por sus correspondientes caballos. Los alfiles negros toman las mejores posiciones para proteger las piezas de su equipo y asaltar al contrincante. La dama blanca está de los nervios. Toma tila e intenta resguardar la corona de su monarca sin gran convicción.

    Éste trata de esconderse pero no encuentra un escondite que sirva claramente. La dama negra, muy apoyada, se mueve con soltura de ganadora por todas partes. Avanza, retrocede y vuelve a dar pasos hacia delante con la intención de acorralar a las otras piezas, especialmente a su rival femenina y al soberano que está a punto de tirar la toalla. Desde su envidiable posición, el rey negro da un cachete a un peón travieso de los blancos y airea la botella de cava para preparar el brindis.  

    Gana su poderoso bando, tras el jaque mate, y pierde la contienda la blanca y débil cuadrilla. Triunfan los poderosos del tablero y sufren frustración las piezas trabajadoras. Las más flojas de este jueguecito en el que, según el reglamento, han de ganar los de siempre. ¿Es posible superarse y organizar otras normas mejores y más justas? Ustedes, jugadores blancos, tienen la palabra. Muevan pieza...   

     

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