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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 02
    Septiembre
    2011

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    El síndrome ataca de nuevo

    Están cansados e irritables, con falta de apetito y de concentración... Tienen ansiedad y pasotismo. Son los síntomas principales de esa patología provocada por el fin de las vacaciones. Es el síndrome postvacacional después de unos días sin dar golpe. Vuelven la rutina, los centros de trabajo y la incapacidad de adaptación. Un malestar psíquico y una profunda sensación de estar atrapado o de vacío que se traducen en molestias físicas. Afortundamente yo no experimento estas incómodas sensaciones. Vuelvo a trabajar dando brincos de alegría, con hambre, ganas y estímulos. No es que no haya salido fuera de la ciudad... He visitado varios países y he vuelto al trabajo satisfecho y con gran entrega. 

    Depende del curro de cada sujeto. Supongo. Esta clase de síndrome, en cualquier caso, suele atacar a casi todos. A mí no. Fui a Italia a comerme un plato de espaguetis, pasé por Frankfurt y me tomé una salchicha... En Suiza mojé un suizo en el café y en Francia he visto una torre llamada Eiffel o Infiel donde se dan cita los amantes casados de París. Pues no. No tengo el síndrome postvacacional. Ni siquiera me he movido de casa realmente. Mentir evade y se siente uno mejor. Tampoco tengo empleo... De manera que ya me gustaría tener ese malestar psíquico y físico transitorio como lo tienen casi todos los que vuelven a currar tras unos días de vacaciones, de descanso. O de movida. La ansiedad y la falta de apetito me invaden, sí. Pero por razones muy distintas. Busco trabajo digno y con buena remuneración. Y un síndrome postvacacional decente. Lo sé. Misión imposible... 

     

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