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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 09
    Marzo
    2012

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    El café de Rick

    ¡Cómo pasa el tiempo! El tiempo pasará en mi café americano de Casablanca, que cumple 70 tacos en blanco y negro. "Tócala una vez, Sam, en recuerdo de los viejos tiempos", le dice mi examante al negro pianista. Todos vienen al café de Rick, el local nocturno más famoso de la ciudad que atrae, durante la II Guerra Mundial, a asilados, políticos, ladrones...

    Yo soy el cínico, frío e irónico Rick que debe escoger entre su amada o hacer lo supuestamente correcto. Quise ayudarla con unos salvoconductos para huir desde Casablanca hacia Lisboa. Y se marchó con su marido, uno de los héroes de la resistencia contra los alemanes. Ahora bien, siempre nos quedará aquel París donde nos amamos.

    Yo con mi gabardina en un aeropuerto húmedo y lleno de niebla. De todos los bares en todos los pueblos en todo el mundo, ella entra en el mío. Si se hubiese quedado aquí se habría arrepentido probablemente. Tal vez no hoy. Tal vez no mañana. Pero pronto y para el resto de sus días.

    Cae el nazi, el mayor Strasse, a punta de pistola. Tuve que hacerlo. "Capturen a los sospechosos de siempre", afirma el pícaro capitán Renault. Y nace entre los dos el principio de una gran amistad. Mi club cumple años. Un clásico de todos los tiempos. Renault me ha sugerido que deje Casablanca y me una a la Francia libre en Brazzaville. Pues no. Aquí sigo. 

    Como cada día. El tiempo pasa aunque para mí no transcurre el tiempo. Mi café sigue igual. La memorable canción continúa sonando de la misma manera. O mejor. En realidad, a ella la veo permanentemente. Una y otra vez se marcha en un avión rumbo a Lisboa. Sigo siendo el Rick habitual. Fumo, bebo y nos damos besos de cine.

    La mítica historia se repite en sesión continua. Me gusta que sea así. Es lo que nos hace ser una eterna pareja. El caso es que el hombre ha sido habitualmente un lobo feroz para el hombre. Sigue siéndolo de una forma u otra.                

     

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