Blog 
MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
RSS - Blog de Marc Llorente

El autor

Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


Archivo

  • 28
    Enero
    2015

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Cuestas empinadas

    Veo una cuesta totalmente empinada y debo subirla. Hay un cartel donde pone “Enero”. No sé si podré subir y subir hasta llegar a la cumbre… Lo intentaré. No puedo hacer otra cosa. Es el único sendero posible. La única dirección. Un guardia marca el camino y no existe otra salida.

    Al que no suba le detienen y le lanzan por el barranco. Lo he visto. El guardia tiene órdenes tajantes de la autoridad incompetente y cumple con su triste obligación. Si no cumpliera, otro guardia más importante le detendría inmediatamente y le lanzaría por el terraplén.

    El caso es que tengo que subir la cuesta empinada… Subo. Subo como puedo y tomo un respiro. Otro guardia dice: “Prohibido pararse”. No se puede hacer aglomeraciones. No estoy sólo. La gente también sube. O lo intenta. Así que sigo subiendo. No. No es fácil subir. Subo a duras penas. Pero subo con mucho esfuerzo. No hay otra salida.

    Cuestas empinadas

    Los guardias no permiten retroceder… Debo llegar a lo más alto. Es obligatorio para continuar viviendo. Es terrible. ¡No puedo más! Un guardia amenaza… Y sigo hacia la meta. No tengo otra alternativa. Ya digo. Es el único sendero posible. La única dirección.

    Un poco más. Queda menos. ¡Sube! Una señora se rinde. El guardia la detiene enseguida. La mujer no puede dar un paso, y el señor de la porra y con uniforme se deshace de ella lanzándola al vacío de los desahuciados… Me entra miedo, hago un último esfuerzo y logro subir la cuesta totalmente empinada. ¡Por fin!

    Una azafata me da un vaso de agua y un mendrugo, y me indica que respire. En otro cartel podemos leer: “Febrero”. El correspondiente guardia esgrime la porra y me indica que debo seguir la ruta. ¡Otra cuesta! Subir o no subir. No sé si podré. Subo… Al que no suba le detienen y le lanzan por el barranco. Sin apelación. Son las órdenes de la incompetente autoridad. 

    Pinchen el enlace de cine  http://youtu.be/RBWL7OktJJ8

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook