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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 13
    Agosto
    2012

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    Cámara... ¡Acción!

    Sentados en la terraza de un café. ¡Silencio, se rueda! Una distendida charla... Otros clientes hacen lo mismo. Cerca pero lejos. Cada mesa es el pequeño mundo del que está sentado en la silla o de quienes permanecen en ellas desembuchando e ingiriendo palabras. Uno lanza la pelota de ping-pong, el otro la recoge y se la pasa al de enfrente con nuevos estímulos para ser acogida y lanzada otra vez.

    Se tejen frases y se hilvanan párrafos. Un comienzo, un nudo, un desenlace. Y un continuará. La cháchara despierta emociones, desempolva recuerdos, refleja el presente y hace camino al andar entre trago y trago. Surgen breves monólogos y diálogos en una secuencia cinematográfica o en un único acto con sólo una amplia escena. En el plató o en el escenario de la calle.

    Sentados en la terraza de un café pasan las horas convertidas en unos pocos minutos. Pasa el tiempo. El tiempo pasará aunque no quiera uno que pase. Anochece. La charla continúa su imparable camino. Bebes y el vaso no se agota. La conversación tampoco hasta que nace una pausa. Amanece y vuelve anochecer. Miras a tu alrededor... Todo parece más vetusto.    

    La joven camarera tiene canas, arrugas y está más rolliza. Pides la cuenta. Abonas la consumición y nos dice que ya era hora. Nosotros, sin embargo, no estamos más mayores sino que hemos rejuvenecido. Lanzar la pelota y lanzarla nuevamente es un corazón que late con freno y marcha atrás. La depresión social e individual continúa ejerciendo su autoritarismo. Pero mi acompañante y yo la hemos dejado en la cuneta. En la terraza de un café. Tejiendo frases improvisadas e hilvanando párrafos. 

    Naturalmente, como ya se ha dicho, la cháchara continuará. Es un placer descumplir algunos años, no perder solera y amplificarla incluso. Prueben ustedes el elixir. Se sirve sin receta de la Inseguridad Social y no es costoso. Luces, sonido, cámara... ¡Acción! Una distendida mesa redonda o cuadrada y adelante.  

    Dedicado a Paco Huesca    

     

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