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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 14
    Diciembre
    2011

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    Alta suciedad

    Soy un tipo alto de clase alta que todo lo que posee es de gran altura. Tengo un ático frente al mar, un chalet en la montaña... Tengo prestigio, riqueza y poder. Máxima prosperidad financiera, incluso en tiempos de crisis, y un importante nivel de influencia económica y política. Una posición en la cúspide de la gente guapa.

    Dispongo del suficiente capital como para no dar un palo al agua y dedicarme a vivir de las rentas. Los medios de producción son nuestros. Uso mi riqueza para subir el caudal de la misma a través de estrujar a los tontos de siempre... Robo lo que me apetece a costa de los frágiles. Y con la venia de la ley. Los de mi clase dominan el mundo y acariciamos el cielo. 

    Soy tan generoso que presto paraguas cuando hace sol y los exijo cuando llueve. Floto en una nave con muchos rermeros que toman pan duro, cebolla caducada y agua con sal. Manejo el timón desde mi elevado puesto de mando, me llevo las más altas ganancias... Y si la nave tiene goteras o se hunde me largo con la música a otra parte. Tomo el dinero y corro. 

    Las pérdidas se socializan y se privatizan los beneficios como mandan las sagradas reglas de este inviolable juego social. De todas formas, soy tan bondadoso que doy de comer al hambriento y de beber al sediento. Visto al que va desnudo, doy posada al peregrino... Perdono las injurias, consuelo al triste y hasta tolero los defectos del prójimo. 

    Obsequio billetes de 500 euros al necesitado con la lógica condición de que gaste en alguno de mis negocios y de que me los devuelva en un plazo razonable de tiempo y con buenos intereses para mis alforjas. Si no lo hace así me quedo con lo que tenga y la Justicia le pone de patitas en la calle. Ya ven. Soy uno de los altos ejemplares de la alta sociedad al que le gustan el vino, el champán y las mujeres. Todo cuanto poseo tiene gran altura. Mis erecciones, por ejemplo, dan perfectamente la talla.    

     

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