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Juan Manuel Cabrera Pareja

Profesor de latín y griego en un instituto de enseñanza secundaria, tengo 46 años, casado y con dos hijas. Me gusta el deporte, viajar y estoy presente en las redes sociales como ...

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  • 28
    Marzo
    2012

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    ¿Demasiados deberes?

     Hay abierto en estos días un debate en la sociedad sobre si se deben poner deberes a los alumnos para completar la formación que realizan en sus centros educativos. La polémica surge a partir de la discusión que de este tema se está realizando en Francia y sobre la propuesta de los padres de hacer una huelga de deberes.

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    Creo que desde el principio el problema está mal planteado porque la pregunta no debería ser si debe haber o no deberes sino si las actividades que se proponen para realizar fuera del horario lectivo son las más adecuadas.
    La argumentación de los padres de que quita tiempo a los niños para realizar otras actividades se basa en la idea de que la educación sólo se desarrolla en el ámbito educativo. Muchos padres ven la escuela como el lugar en el que sus hijos pasan un montón de horas aprendiendo todo lo que necesitan saber para formarse académicamente para su vida futura. Desde esta perspectiva se olvida que la escuela cubre esa faceta curricular pero también se ocupa de la educación y en eso padres y profesores deberían trabajar mucho más en conjunto.
    Los deberes son el lazo que tendría que darse entre escuela y casa para hacer que los alumnos entiendan que el proceso de aprendizaje va mucho más allá del simple acto académico. Si queremos que valoren su propio aprendizaje debemos diseñar actividades dentro y fuera del aula que les hagan ver la utilidad de manejar recursos para la solución de problemas en la vida real y no sólo en el laboratorio del centro.
    Argumentan también los padres que los deberes suponen una discriminación porque tienen ventaja aquellos alumnos que disponen de medios materiales en casa y sus padres tienen un nivel de estudios mayor. Tampoco estoy de acuerdo con este argumento: es evidente que entornos familiares enriquecedores para la educación del alumno suponen una ventaja frente a situaciones familiares menos favorables pero esto no tiene nada que ver con los deberes y repercute en toda la vida de los niños desde el principio. La escuela pretende ser un factor de corrección para nivelar esas desigualdades pero debe partir de la implicación y la formación como padres. Tener un hijo supone asumir una serie de responsabilidades que van desde el intento de dar las mejores condiciones con el esfuerzo que a todos como padres nos supone. Los deberes pueden suponer una forma de interacción en la familia en la que los padres pueden demostrar a sus hijos que se implican en la educación y en su formación por encima de sus limitaciones académicas. La ayuda que los padres pueden ofrecer a los alumnos en su casa no es tanto el ofrecer medios materiales y conocimientos como participar de sus inquietudes y compartir esos procesos de aprendizaje que mejorarán su relación padres-hijos.

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    También se dice que no tienen tiempo para otras actividades pero mi pregunta es si esas otras actividades que el alumno desarrolla fuera del horario escolar son las más adecuadas y realmente atienden a sus necesidades de ocio. Muchos son los chicos que pasan la tarde sin nada que hacer "enganchados" al ordenador sin ningún tipo de control, pero también hay muchos que van de un lugar a otro a actividades deportivas, baile, música, inglés en las que se mantienen los esquemas de competitividad y rivalidad verdadera fuente de discriminación social y cultural. En el mejor de los casos estas actividades acaban reproduciendo la parte de currículo académico de la escuela y representan una forma de tener a los hijos todo el día ocupados. Son pocos los casos en los que los propios chicos pueden realizar esas actividades como afición personal porque atienden más al deseo de los padres e incluso a su imposición.

    Se tiende a ver la educación sólo desde su aspecto curricular y por lo que de preparación tiene para el desarrollo de una profesión. Muchos padres tienden a confundir el desarrollo de un currículo con la formación integral de los alumnos hasta convertirse en ciudadanos libres y responsables. La educación vista así supone preparar sólo para una profesión y no para una vida.
    La infancia y adolescencia es el período de la vida en la que mayor capacidad de aprendizaje tenemos, no podemos desperdiciar esa etapa dejando a los chicos sin nada que hacer por las tardes ni tampoco ocupando su tiempo en tareas que sólo atienden a que aprendan cosas que ni les interesan ni les sirven. Los deberes deben plantearse como una forma de fomentar el autoaprendizaje, el co-aprendizaje entre iguales y la planificación del tiempo por parte del alumno con atención a las relaciones familiares, el ocio y las aficiones del propio chico. Por supuesto teniendo en cuenta que deben dejar espacio de tiempo suficiente para desarrollar sus aficiones y para que dispongan de suficientes momentos de ocio y de interacción con familia, amigos, etc.
    En definitiva, los deberes deben estar programados para complementar el aprendizaje de la escuela y deben reforzar la idea en los alumnos de que ese aprendizaje no se limita a los actos académicos sino que deben llevarlo a todos los ámbitos de su vida para la resolución de sus conflictos y su toma de decisiones.

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