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Irene G. Gázquez

Periodista con tanto criterio como Samuel L. Jackson.


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  • 05
    Septiembre
    2015

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    Cine Scream MTV Serie Wes Craven

    Scream: gracias por los gritos

    La muerte de Wes Craven ha tambaleado el panorama cinematográfico actual. El padre de Freddie Krueger —y director de la película que da nombre a este blog— trabajó por última vez detrás de las cámaras en la cuarta parte de Scream, pero el fin de su aportación a la industria fue como productor ejecutivo en la serie homónima de la MTV. El episodio final de la primera temporada terminó el pasado martes con una subida de audiencia que iba en decadencia desde el episodio cuatro, pero con el alivio de la renovación por una segunda temporada en el bolsillo. Pese a los altibajos, la serie se despidió con un homenaje a Craven que podría haber sido más emotivo con la creación de un producto mejor.

     

    Scream: gracias por los gritos

    "Gracias por los gritos", mensaje para Wes Craven en el último episodio.

     

    Hace ya varios años —¡AÑOS!— que se publicó la noticia de que la cadena de música se había hecho con los derechos de la famosa saga de los noventa y que pretendía hacer una serie con ella. El tiempo pasaba y no se sabía nada acerca del guion o los personajes, hasta que llegó la noticia bomba: Ghostface no iba a aparecer. La emblemática máscara no iba a tener ni un breve cameo y había sido sustituida por otra que tendría mucho más peso dentro de la trama central. Eso le daba un poco de sentido a todo, ya que el problema principal de cualquier filme de terror es la falta de tridimensionalidad de los personajes. Esto se debe a que intentar mantener la acción y el suspense no suele equilibrar bien cuando se intenta explicar las motivaciones e inquietudes de un adolescente de entre 16 y 21 años —que suelen ser los protagonistas—. Por ese motivo, crear una serie en este sentido se plantea interesante para darle una renovación al género y ahondar en los problemas del slasher que no se han podido solucionar hasta ahora.

    La lesbiana que sí era lesbiana

    Obviamente, desde el minuto uno cayó esa esperanza de encontrar una trama más compleja. Con la aparición estelar de Bella Thorne cual Drew Barrymore en la primera cinta de Scream, la puesta en escena encajó a la perfección en una un ejercicio de homenaje a las originales. Después de un inicio tan sangriento y emotivo toca la presentación de los personajes, en el que aparecen niños sosos y con poco carisma —y poco atractivos, teniendo en cuenta que se esperaba un Crónicas Vampíricas con asesinos en serie—, aún así, destaca un personaje entre todos.

    En la serie, Audrey Jensen es la típica solitaria que viste de negro y que todos piensan que es lesbiana. Tal y como nos demostró El club de los cinco o The Faculty, estas chicas emo que viven encerradas en su propia burbuja suelen encontrarse en esa tesitura debido a su baja autoestima que las lleva a creerse lo suficientemente buenas para formar parte de los populares. Al final, siempre mejoran su aspecto gótico y consiguen que el chico guapo se fije en ellas, demostrando así su heterosexualidad. Es un soplo de aire fresco que no intenten hacer lo mismo con Audrey, desde el principio ella está de acuerdo con sus gustos y levanta la cabeza cuando se descubren, demostrando que siendo fuerte puedes conseguir normalizar una realidad a la que muchos se resisten en pleno siglo XXI. Eso sí, en la serie se la describe como ‘curiosidad bisexual’, no vayamos a tachar que acabe con un hombre y ser progresistas de más.

    Policía inútil

    En la saga original, son los estudiantes y no los miembros de la ley los que resuelven las pistas. Inicialmente puede parecer algo normal, teniendo en cuenta que los chicos se guardan información privilegiada que han obtenido gracias a llamadas del propio asesino, pero en este caso es porque la policía es verdaderamente inútil. Las perlas de la serie van desde esconder que una chica fue asesinada en lugar de haberse siucidado para “dejar a los padres lloren tranquilos”; hasta ver una cinta incriminatoria de un hombre llevando un cuerpo envuelto en sábanas y que digan que no se lo creen. Hay una gran falta de seguridad en Lakewood —con ese nombre cómo no van a haber asesinatos— y lo solucionan chicos de instituto con horarios laborales algo cuestionables.

    En este sentido destaca Noah Foster, un friki que sabe todo sobre el famoso asesino que murió en el pueblo hace 20 años y cuyos profesores piden en clase que dé su opinión sobre las futuras muertes —porque intentar calmar a los jóvenes que tienen miedo a ser los siguientes sería demasiado fácil—. Noah es el único al que se le ocurre rastrear llamadas sospechosas para encontrar al culpable, algo en lo que no cae la policía porque está demasiado ocupada haciendo nada, y es el apoyo de la protagonista (Emma Duvall) para encontrar las pistas del asesino. Aún así, el chico descarta varias hipótesis aludiendo que eso pasaría en Pequeñas mentirosas y todo el mundo está de acuerdo con él por algún motivo poco lógico.

     

    Scream: gracias por los gritos

    "La siguiente serás tú porque todos sabemos que no eres rubia natural".

     

    Se supone que lo importante son las muertes

    A pesar de que la trama principal se base en el asesinato sangriento y sin patrones aparentes, solo hay dos muertes que merecen la pena dentro de la pantalla. El resto suelen ser patéticas y pragmáticas, además de poco relevantes para el resto del pueblo. Da igual quien muera, los personajes parecen reponerse fácilmente de todas y cada una de ellas. Solo hay una excepción en el que hay una ceremonia mayor —con el único personaje no caucásico del pueblo—, pero por el que tienen crisis existenciales tan apropiadas como preguntarse que pintauñas es más apropiado para acudir a un funeral.

    Gracias por los gritos

    Pese a todo eso, el resultado final tiene sus cosas buenas. La historia es predecible pero eficaz, y termina con un final abierto nada forzado de cara a la segunda temporada. Una oportunidad que pueden aprovechar para dar más protagonismo a los personajes y ahondar en sus motivaciones, un recurso del que no se suele disponer en el cine y que los realizadores deberían utilizar. Durante los 10 episodios emitidos, las tramas secundarias han sido expuestas lo mínimo para poder darles continuidad y no dejar la serie colgando. Por otro lado, la manía de la MTV de poner un mensaje con el título de la canción que está sonando en escena es de agradecer, junto con la renovación de usar las nuevas tecnologías para inspirar el terror de las llamadas telefónicas. En definitiva, es un producto con posibilidades de crecer. The Walking Dead fue, en su momento, la única serie de televisión con zombies en su parrilla y no lo supo aprovechar, esperemos que no ocurra lo mismo con Scream y que consiga homenajear como es debido a la memoria de Wes Craven.

     

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