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Blog La última sala a la izquierda - Irene G. Gázquez

Irene G. Gázquez

Periodista con tanto criterio como Samuel L. Jackson.


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  • 26
    Agosto
    2015

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    Cine Murcia

    El paraíso español de los actores fracasados

    Todavía hacía frío Murcia –25 grados a la sombra– cuando apareció por primera vez el trailer de Un día perfecto en una sala de cine. Lo tenía todo y nada al mismo tiempo: chistes sobre prostitutas, Benicio del Toro con una novia más guapa que él, un país en conflicto y un cadáver. El reparto prometía de primeras, ya que es aparentemente reconocible, pero olvidable después de pasar al trailer siguiente. Pasan los meses, llega su estreno y probablemente nadie recuerde haber oído hablar de la cinta. Aun así, habrá algún espectador que tenga ganas de verla, por lo que consulta su ficha en algún portal de internet, y es allí donde descubre que el director y las productoras son españolas; entonces viene la exaltación y la sorpresa: “¿Es un filme Made In Spain?”, “¡si tiene actores internacionales!”, “¿ese tío no salía en Cadena perpetua?”, “¡pero si esa es una chica Bond!”. El efecto sorpresa de descubrir su nacionalidad hace que Tim Robbins y Olga Kurylenko parezcan las estrellas más reconocidas del panorama hollywoodiese, algo que está muy lejos de la realidad.

    El paraíso español de los actores fracasados
    La historia de España ha dejado decenas de ejemplos de ‘invitados’ de EE.UU. que le han dado un toque de glamour al cine patrio. Actores y actrices que parecen las estrellas más reconocibles del mundo e inducen al espectador a pensar en la calidad de la película. Algunas veces, la emoción principal no deja margen a la posibilidad de que, quizás, no encuentran papeles serios en su país natal. Cosa que ocurre más a menudo de lo que nos gustaría reconocer:

    - Tim Robins (La vida secreta de las palabras, Un día perfecto)

    Tim Robins hizo llorar a medio mundo cuando interpretó a Andrew Dufresne en Cadena Perpetua. Se trataba de su gran papel protagonista que iba a catapultarlo a la fama, papel al que le siguió una nominación al Oscar al año siguiente por dirigir Pena de muerte. Nueve años después, por fin se hizo con la estatuilla a Mejor Actor de Reparto con Mistic River. Pero de esto hace ya doce años.

    Desde entonces, Robbins se ha dedicado a hacer comedias de ‘pagar facturas’ y a participar en alguna película independiente extranjera y varios título de acción. Entre esa marabunta de trabajos poco exitosos apareció Isabel Coixet y su Vida secreta de las palabras; allí Robins enseñó lo que es un buen personaje tridimensional y sus dotes interpretativas… En España. Su carrera profesional no trascendió mucho más. Después de Linterna verde y La guerra de los mundos, Robins ha vuelto al cine español con Un día perfecto para recordar lo que es actuar en un papel más profundo, oportunidad que solo se le ha brindado en España.

    - Salma Hayek (La chispa de la vida)

    Podría decirse que Salma Hayek es la actriz latina más reconocible del panorama internacional. En la última edición de los Oscars, los comentaristas del evento la confundieron con Penélope Cruz y todo el mundo recuerda su baile erótico en Abierto hasta el amanecer. Cualquiera podría decir tres películas suyas sin pensarlo mucho, pero pocas de ellas estarían fuera del papel de estereotipada mujer latinoamericana, hasta que llegó Álex de la Iglesia con La chispa de la vida.

    La comedia dramática que protagonizó con José Mota en 2011 enseñó una faceta de la actriz poco vista hasta el momento. El papel desembocó en una nominación al Goya como mejor actriz, pero terminó en las manos de Elena Anaya por La piel que habito.

    - Elijah Wood (Grand Piano, Open Windows, Los crímenes de Oxford)

    Elijah Wood enamoró y exasperó al mundo a partes iguales cuando interpretó al joven Frodo Bolsón en la saga El señor de los anillos. Después de El retorno del rey, algunos actores consiguieron cierto reconocimiento ante el cine estadounidense, pero ese no fue el caso los cuatro adorables hobbits. Dominic Monaghan (Merry) salvó momentáneamente su carrera gracias a la serie Lost, pero Elijah tuvo que ampliar sus horizontes y se trasladó al cine extranjero.

    En 2008 se puso en manos de Alex de la Iglesia con Los crímenes de Oxford. En ese momento su cara era reconocible, a lo que se le sumó el trabajar con uno de los directores más conocidos del país, por lo que obtuvo un cierto respeto. Cinco años después volvió con Grand Piano, un suspense comercial que compensó al actor y a la productora con una recaudación más que decente. Finalmente, el pasado año se puso a las órdenes de otros de los directores españoles más reconocidos: Nacho Vigalondo. Con Open Windows, Elijah trabajó con un nominado al Oscar –a mejor cortometraje por 7:35 de la mañana, en 2003– y compartió cámara con Sasha Grey, una exactriz porno reconvertida en escritora. El cine de terror de culto lo ha puesto de nuevo en el panorama internacional, pero todo gracias a un buen título español.

    Como estos, hay decenas de ejemplos de actores que se trasladan al panorama internacional para buscar su suerte. Nadie es profeta en su tierra: Los cronocrímenes, de Nacho Vigalondo, es una película de culto en Estados Unidos; Magical Girl es todo un éxito en Francia y Bisbal únicamente llena estadios en latinoamérica. Solo es cuestión de buscar el guión apropiado y un buen asesor de imagen.

     

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