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La hora de mi recreo
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Blog La hora de mi recreo - raquel sánchez

raquel sánchez

Curiosa, impaciente y rebelde como los niños esperando que llegue la hora de mi recreo.

Sobre este blog de Cultura

Viajar, salir, cosas en las que recrearse y que te pueden interesar. En Murcia o más allá. Los Lunes en este blog.


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  • 05
    Agosto
    2012

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    Comer sin prisas, a lo guanche.

     A pesar de las ansias de turistas por ver todo lo que ponían las guías y que los lugareños insistían en recomendar, hasta los más ancianos parecía que habían hecho un curso de atención al visitante, la comida nos convertía en viajeros. Se alargaban y se prestaban a degustar las varidades de mojo a las que cada cocinero daba su toque particular. Un acierto huir de las comidas rápidas de guiris y  descubrir los restaurantes locales, muchos recomendados por las nombradas e inseparables guías.

     Empezamos en "El Museo del Vino", donde nos iniciamos en las papas arrugas con mojo.Profundizamos en el pescado y marisco fresco en "El Charco" de Arrieta. Pinchos delicatessen y asequibles en "La Bodega" de Puerto del Carmen. Potaje guanche en "La Casa de la Cultura", en Haría. Buena carta de carnes (no baratas para unos bolsillos ya menguados) y exquisitos postres en "la Bodega de Santiago" ("Bienmesabe" y polvorones con moscatel de la tierra) a las puertas de Yaiza y a la sombra de un ficus, lugar que invitaba a alargar, si cabe aun más, la sobremesa. Y para que no faltara nada típico el restaurante "La Era". 

    En todos ellos nos ameneizaba la atención de algún camarero sosegado y con ese toque guasón de los nativos, que iba desde la invitación a un concurso de "misters" hasta la menos apetecible de secar los cubiertos en la cocina.

     La degustación de vinos en La Geria se nos quedo corta y dejamos pendiente para otra visita el darnos un homenaje en la Bodega Stratvs, donde cada detalle una cena debe ser un sueño; por el entorno, el diseño exquisito de sus salas, terrazas y ricones y donde cada detalle superaba el lujo de Facon Crest. Si los detalles del baño de señoras ya te hacían sentir una  autentica "Marichalar", saborear un blanco malvasía divisando las viñas escondidas  tiene que ser sublime.

     

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