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La Dinamarca del 92
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Blog La Dinamarca del 92 - Nacho Azparren Menéndez

Nacho Azparren Menéndez

Nacho Azparren, periodista de La Nueva España

Sobre este blog de Deportes

Un vistazo con perspectiva de la Eurocopa de Francia. Con el mismo espíritu de la Dinamarca del 92. Ya saben, aquel equipo que estaba en la playa y fue llamado a última hora a jugar por la sanción a Yugoslavia y acabó ganando el torneo.


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  • 21
    Junio
    2016

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    Müller, el indefinible

    Müller, el indefinible

    En cada partido, Thomas Müller libra una intensa batalla contra la defensa rival y contra las etiquetas. Ser delantero en Alemania y apellidarse Müller deja a uno marcado. El primer impulso en pensar en un torpedo. A Thomas, ese atacante de gestos impredecibles, el periodista Uli Hesse le definió de una forma acertada en la revista Eight by eight: “Müller no te supera en control de balón, ni en ritmo, ni en habilidad de regate. Simplemente te supera”. Fijo en la selección alemana, Müller es una rara avis, una pieza de coleccionista en el monótono fútbol moderno de los jugadores salidos de la misma fábrica de montaje.

    Hace tiempo que Alemania decidió seguir los pasos de España hacia el cambio y hay algunas cuestiones que los germanos debaten con algunos años de retraso. Durante la presente Eurocopa, la cuestión es qué sucede con el delantero centro. Götze parte de “falso nueve” en una propuesta por el fútbol control que recuerda a la de Del Bosque con Fábregas. Pero Alemania mantiene cierta nostalgia con los clásicos. Renunciar a un ariete clásico no resulta tan fácil cuando uno se encuentra en Alemania.

    Sin embargo, nadie cuestiona a Müller. Su nombre no se menciona porque no es un nueve. Y cuando el debate se dirija al centro del campo, tampoco se le señalará porque no es un centrocampista. Es un futbolista instintivo. Guardiola siempre ha defendido que ni el propio Müller sabe por qué hace las cosas que hace en el campo.

    Pero pase lo que pase, Müller jugará. Y Alemania se sentirá más segura con su arma más impredecible. El germano permanecerá agazapado esperando su oportunidad con sus aires de futbolistas indefinible consciente de que, sin saber muy bien cómo, acabará superando a sus rivales.

     

     

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