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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 08
    Octubre
    2015

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    ¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

     

    ¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

    The Edge y Bono, durante uno de los conciertos de la gira europea de U2. FOTO: BRITTA PEDERSEN

     

    Bono cae mal por varias razones. A un tipo con tantas virtudes artísticas como el líder de U2, los fans, por muy fans que sean, no le perdonan su carácter mesiánico, su comadreo con la clase política, su personalidad de salvador de la humanidad que anhela el Nobel de la Paz, características menores en una estrella del rock si acabas de pagar más de 100 euros por ver a la banda en el Palau Sant Jordi de Barcelona. A Led Zeppelin no se le exigían buenas acciones, sino buenas canciones.

     

    A U2 tampoco, pero su líder se empeña cada vez que sale a los ruedos en soltarnos el discurso de las víctimas del conflicto de Irlanda, y ahora el de los refugiados. Nada nuevo en el grupo irlandés. Llevamos toda la vida aceptando que detrás de New Year's Day o de One no te queda más remedio que tragarte el mitin. Piensas: “Mejor que me hablen de paz a que exalten el yihadismo”. Al fin y al cabo, alguien debe hacerlo. Es evidente, pero el discurso de los hombretones de Dublín pierde consistencia cuando te acercas al puesto de camisetas (fabricadas seguramente en China o en la India por niños sobreexplotados) a 35 euros la unidad; o vasos de plástico con los logos del grupo a dos euros.

     

    Si te paras a pensar todo eso, es cuando de repente descubres que Bono es un tipo al que no soportas. Le pasa lo que a Sting: no basta hacerte una foto con un indio del Amazonas con un portacedés por labio inferior. Debes cantar con el alma, hacerte kilómetros durante dos horas sobre un escenario, sudar, logar que el personal sienta que lo que ha pagado por la entrada ha merecido la pena. Que los Rolling Stones no se retiren nunca, por favor.

     

    ¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

     

    Acudí el martes al segundo de los cuatro conciertos que U2 tiene previsto ofrecer en Barcelona de su Innocence + Experience Tour. El nombre de la gira obedece al contenido de un repertorio (jalonado por abundante audiovisual) que mezcla sus primeros tiempos, los tiempos de la inocencia, con su historia de los últimos años, la que ha convertido al cuarteto en una banda mítica. Ignoro cómo ha sido la calidad del sonido en el resto de la gira, pero es imperdonable que en una banda como U2, las cuatro primeras canciones sonaran a orquesta de pueblo por fallos en la salida de audio. Y las canciones no eran cualquier cosa: The miracle (of Joey Ramone), Out of control, Vertigo y I will follow, clasicazos estos tres últimos que llegaron al público sin ninguna emoción, simplemente porque era imposible que U2 sonaran así de mal. Nadie bailaba, nadie saltaba, todos más pendientes del sonido que de la música.

     

    A partir de ahí fue Bono, Bono y solo Bono. Pasemos por alto que está fondón, pero no tanto el hecho de que ningunee al resto del grupo y se centre en su infancia y adolescencia en Dublín. Músicos como The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. merecen mayor reconocimiento. Es entonces cuando comienza de verdad el espectáculo visual del show. Bono se mete literalmente en el vídeo que recorre la juventud del cantante cuando todavía se llamaba Paul David Hewson y antes de ser Bono Vox: la casa de su madre (Iris), la calle donde jugaba, lo que veía en la TV (sale Bowie en blanco y negro) y esa bombilla que también pende sobre el austero escenario y que representa el local de ensayo del grupo, donde fraguaron Boy, October y War.

     

    ¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

     

    Entrelazadas con piezas del último (y discreto) álbum, los clásicos van cayendo. La versión semiacústica de Sunday Bloody Sunday dedicada a las víctimas del terrorismo (con el escenario central iluminado con los colores de la bandera irlandesa) da paso a un repaso alrededor de Achtung baby y de Rattle and Hum. En realidad, la gira es muy Rattle and Hum. El grupo pasa más tiempo en el escenario pequeño, el que más contacto ofrece con el público, que en el principal, que dado el formato de la gira (recintos de entre 15.000 y 20.000 personas) tampoco es gran cosa.

     

    Ahí es donde uno comienza a darse cuenta de que al show le falta emoción. Un animoso Adam Clayton no compensa la apatía de The Edge, que más parece un músico de estudio que el guitarrista de primera línea que en realidad es. Ese no era The Edge, sino Dave Howell Evans, el chico que creció a la sombra de Bono. Se echa de menos a los U2 de los grandes estadios, donde el tipo de las seis cuerdas hace kilómetros y kilómetros sobre las tablas. A Barcelona vino a cumplir. De los U2 que yo vi en el Calderón en 1993 (Zoo TV Tour) a estos de 2015 hay un abismo de potencia y entrega. Tanta pusilanimidad se intenta suplir a base de invectivas del estilo “Todo lo que sabes esta mal” o “Justicia para los olvidados”.

     

     

    Quien no los hubiera visto jamás, saldría impresionado. No tanto quien este año se haya visto un par de conciertos de estadio o quien el pasado julio se diera un garbeo por Madrid o Barcelona a ver a AC/DC. A los U2 de 2015 les salva su grandísimo repertorio (cada show reúne unas 25 ó 26 canciones de entre las casi 50 que se desgranan durante la gira) y la expectativa que se crea el público a cada minuto, perfectamente estudiado y calibrado para que cada actuación permanezca en el recuerdo. Y Bono cada día se parece más a Robin Williams..

     

     

    ¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

     

    ¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

     

     Â¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

     

    ¿Por qué Bono cae tan mal? (U2 en Barcelona)

     

     

     

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