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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 26
    Abril
    2013

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    Los Ramones no son una marca de camisetas

    Los Ramones no son una marca de camisetas

    Hasta en la Tierra Media los hobbits lucen camisetas de Los Ramones

    Hazme caso. No se te ocurra volver a un festival o a un concierto de rock con una camiseta de Los Ramones.

    Vas rumiando durante kilómetros la agenda de actuaciones del primer festival (o segundo o quinto) al que acudes en tu vida, repasando las horas y los escenarios, llegas a la ciudad, logras aparcamiento, te adentras en el recinto, das la entrada, te colocan la pulsera, caminas hacia la barra a cambiar chapas por birras y... ¡zas! Todo el mundo va vestido igual que tú. Allá donde vayas te encuentras a un tipo con tu misma camiseta, la del círculo bordeado con los nombres de Johnny, Joey, Tommy y Dee Dee y la palabra Ramones en mayúscula. Te giras y de un golpe de vista descubres a otros ocho con idéntico terno.

    Antes de saber quién actúa, antes de ir al puesto de perritos calientes a llenar la andorga, antes incluso de acudir al puesto de venta de camisetas, debes cumplir la primera regla: si no quieres tener la sensación de formar parte de un congreso de gemelos déjate en casa la camiseta de Los Ramones. Es más, segunda regla: nunca acudas a un concierto con la camiseta del grupo al que vas a ver. En pocas palabras, no me seas hortera y sé original.

    Los Ramones no son una marca de camisetas. Son (eran) una banda de primera. Guitarreaban en el CBGB de Nueva York, en el 315 de Bowery del Lower East Side de Manhattan, antes incluso de que a Malcolm Mclaren se le ocurriera inventarse a los Pistols a unos cuantos miles de kilómetros. Es bastante probable que muchos de quienes acuden a un evento de rock vestidos de Joey Ramone no hayan escuchado jamás Blitzkrieg bop o ignoren que revolucionaron el punk que contribuyeron a apuntalar (y al que sobrevivieron con mucha dignidad) cuando se pusieron en manos de Phil Spector para grabar End of the century, su quinto álbum de estudio. Por cierto, para aquellos que piensen que eran una banda de tres acordes tocados a la velocidad de la luz, escuchen Baby, I love you, de este mismo disco, una versión que supera a la original de Las Ronettes y que, de haber un protocolo de actuación sobre Cómo ser un punk verdadero, constituye la cumbre del movimiento.

    Lo cuenta la historia: “Al principio de las sesiones, Spector tomo de rehenes a los Ramones en su mansión apuntándolos con una pistola. Según Dee Dee, Spector se llevo a Joey a alguna parte de la mansión para tener una reunión privada de tres horas en la cual debatieron el lugar donde el álbum iba a ser registrado. Cuando Dee Dee decidio ir a buscarlos recuerda que vio que Spector se apareció en lo alto de las escaleras gritando y agitando una pistola. Dee Dee escribió más tarde: 'Yo me enfrente a Phil y le dije: ‘No sé cuál es tu maldito problema, estás agitando la pistola por todos lados y haciendo todas estas cosas... ¡Estoy cansado, me vuelvo a la tropicana!’. ‘Tú no vas a ninguna parte’ me dijo. Apuntó el arma en mi corazón y luego hizo un gesto para mí y para el resto de la banda para que volviéramos a la sala donde estaba el piano.... Luego se sentó en su piano de cola negro y nos hizo escucharlo tocar y cantar la canción Baby, I Love You, hasta bien pasadas las 4:30 de la mañana”.

    Jerry Lee, supera eso.

    No hay más que echar un vistazo a la primera nota de prensa promocional de la banda para entender a estos cuatro elementos y, acabada su lectura, mostrarles el respeto que merecen sin prostituir su nombre en camisetas a lo largo y ancho de todo el calendario festivalero. “Los Ramones no son un grupo de oldies [canciones antiguas], no son un grupo brillante, no tocan música boogie, ni tampoco blues (...) Los Ramones son del barrio de Forest Hills (Nueva York), y los chicos que crecen allí se convierten en músicos, degenerados o dentistas. Los Ramones son un poco de cada cosa”.  Larga vida a Los Ramones. 

     

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